Ayer, por sorpresa y sin aviso, una muy buena amiga (muacks Melania, de verdad) me regaló dos entradas para el estreno de Old Boy, una película coreana de Park Chan-wook, que después de presentarse en Cannes 2004 ganó el Gran Prix del certámen.
Bueno, ella y su novio no podían ir porque estaban haciendo clases de Swing, así que nos acercamos (un amigo a quien le gusta mucho el cine oriental y yo) a la zona de prácticas y ya que estábamos allí nos quedamos un rato a admirar cómo se movían sobre la pista y a grabarlos con una cámara que se habían traído. Me entraron ganas de volver a practicar algo de baile (hace como 4 años que no he vuelto al chachachá, rumba, salsa y mambo), vamos que me gustó el tema... pero sin pareja es harto difícil.
Ejem, que me despisto: que es una muy buena película, que el Tarantino tendría que aprender de este hombre a mover la cámara y a hacer guiones como Diox manda y dejarse de memeces como Kill Bill.
En serio, es una muy buena película y os puedo asegurar que la sonrisa tonta que llevo en la cara durante todo el día es (en parte) gracias al regusto que me ha dejo la cinta.
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