Hoy me sentido como un pequeño ladronzuelo, y no porque haya birlado nada.
Había quedado con E. y E., mis ex-cuñados, porque el sábado ví que llevaban chaquetones nuevos y a mí me hacía falta uno (después de 6 años la cremallera no cerraba y tenía que ir por la calle con los brazos cruzados como si fuese un cosaco ruso).
Al preguntarles dónde y cuánto creí que me tomaban el pelo. Vamos, seguro que se estaban quedando conmigo: no podía valer seis euros de nada unos chaquetones más bonitos que el que hace seis años a mí me costó 60 euros al cambio.
Así que me sorprendí mucho más cuando me dijeron que eran de una tienda cerca de donde vivo ahora y que no eran de mercadillo.
Eso había que verlo. Esta tarde los he secuestrado (bueno, los he "comprado" con unas cuentas de correo electrónico by the face) y me han llevado a la tienda.
Y vamos que si tenían razón.
Dos chaquetas de abrigo para caballero tengo ahora mismo en el armario por la ridícula cantidad de 12 euros.
Lo dicho... al salir he mirado a todos lados por si estaba la policía fuera esperándome.
Me sentido como un ladrón de poca monta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Algo que decir?