jueves, septiembre 23, 2004

Oda a la Funcionaria

Dos meses de esfuerzos le ha costado a esta ímprova mujer enviarme un fax, con un presupuesto de alquiler de sala en el Centre Cívic de Cotxeres de Sants.
Dos meses, dos visitas de dos personas de la Asociación Ayudar Jugando, dos faxes enviados y dos formularios rellenados y entregados en mano (comienzo a pensar que lo del dos es algo no-casual).
Un intento de envenenamiento cerveceril perpetrado sobre mi persona (repasad las entradas de este diario del mes julio), varios viajes en medio del calor de BCN.
Infinidad de llamadas, de recibir escusas de saturación de trabajo (de ahí el adjetivo de "ímprova" de antes, no porque la señora carezca de malicia, que creo rezuma de ella).

Al fin ayer recibí fax de conformidad... para ver que estaba mal hecho y que, o no sabía leer (cosa que no debería ser, porque para entrar en el funcionariado leer sí hay que saber leer) o no le prestó demasiada atención.

Después de un esfuerzo impropio de gente de su condición (no suele darse que los funcionarios se disculpen por errores que hayan cometido), al fin tengo en mi mano el presupuesto correcto.

Y por eso le dedico esta oda (sí, ¿qué pasa? Nunca se me dió bien la poesía).

A tí, funcionaria del estado,
que vives bien, sin trabajar demasiado.

A tí, funcionaria de mi alma,
que a base de no esforzarte
siempre la armas
y montas dislates.

A tí, funcionaria despistada,
que ni aún teniéndolo delante
sabes leer los faxes
ni los formularios con letra clara.

A tí, funcionaria acendosa,
que después de recriminarte
y ponerte ruborosa
has sabido disculparte.

Oh, quien fuese funcionario
para vivir del erario.


Vale... ya me tomo mis pastillas...
Sí... todas, todas...

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