Al despertar... con sueño, tarde y sin poder desayunar. Llego al trabajo pasada mi hora.
Yo, lento en reaccionar, no encontrando palabras ni respuestas.
Los días... lentísimos... parece que el tiempo no discurra a su ritmo habitual. Las faenas en el trabajo tardando más de la cuenta en que las pueda resolver.
Las tardes... pausadas. Llego a casa más o menos pronto y aún así se me hacen muy pesadas, delante del televisor o del ordenador o de un libro.
Las noches... eternas. Vueltas y más vueltas en la cama.
Sueños entrecortados, sin sentido.
Levantarme y volver a tenderme en la cama, mirando el techo.
El sonido de los trenes colándose en la habitación, la luz de la calle filtrándose por entre los agujeros de la persiana.
Una gata saltando y jugeteando por el piso.
Y cansancio.
Físico y sentimental.
No es que me encuentre bien.
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