Llevo varios días que, sin aviso y sin causa alguna aparente, se me hace un nudito en la boca del estómago y se me escapan unas lágrimas.
Raudo y veloz las atajo y me pongo a pensar en la causa.
No la encuentro.
Esta mañana me ha pasado viendo el tiempo (cosa más tonta oye).
Espero que sea sólo la llegada del otoño (y eso que me gusta esta estación) y no un principio de depresión.
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