Ayer casi sufro un accidente en la cocina que podría haber sido grave.
Se vinieron a cenar mis ex-cuñados y les preparé una sencilla tortilla de patatas (son algo especiales a la hora de comer, la verdad).
Y hablando y charlando... se me olvidó apagar el fuego (vitrocerámica) de la olla con el aceite de freir. Y se pasó 35 minutos el aceite al fuego. Lo raro es cómo no nos dimos cuenta del olor a aceite quemado en tanto tiempo. Imaginad cómo estaría de caldeado el ambiente que tuve que encender el aire acondicionado. La tapadera ella una pena (de las de cristal, tan maja ella), para tirarla cuando llegue esta tarde.
Aún no me explico cómo el aceite no se incendió.
Luego esta noche he tenido pesadillas sobre un asedio que hacía a un castillo y la brea hirviendo que me caía encima. Menuda imaginación.
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