Hay veces en las que uno se siente como montado en una montaña rusa.
Comienzas abajo del todo, hundido en la más mísera de las profundidades.
Una sacudida, y comienzas a andar poco a poco. Miras a los lados y vas las cosas pasar lentamente. Y aquello comienza a costar remontar; parece que no avanzas.
Tac tac tac tac tac tac y subes una pendiente que parece no tener fin. Ves las cosas como empequeñecen debajo tuyo. Y llegas a una planicie y crees que todo será así.
Pero no, te equivocas. Y comienzas a coger velocidad y caes, y subes y te zarandean, a un lado y a otro y sigues dando vueltas. Si tienes suerte hasta haces unos loopings y unos giros de 360 grados.
Y al final llegas al punto de partida.
Pero acabas pidiendo más, porque has disfrutado y sabes que habiendo salido y dejado atrás el punto de inicio, por mucho que te parezca que has regresado al principio no es así. Has avanzado. Has aprendido.
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