| Realmente me habían hablado muy bien del autor y del libro, y era barato y de no más de 200 páginas (estaba un poco harto de leer mamotretos que pasaban de las 500 páginas). El problema que le ví fue su portada. Para qué engañarnos, el título tampoco era del todo para ir enseñándolo en el metro (que es donde leo), pero la portada, ¡ay la portada!. Hasta a mi me parece poco acertada. |
Recuerdo que comenté en la lista de correo de la editorial (Gigamesh) comenté que me parecía horrible esa portada y que me vería en la obligación de forrar el libro. Allí, a parte de decirme que era un mojigato (leñes, que me había comprado el libro, iba a ser que no), me dijeron que a ellos les gustaba y que incluso las ventas del susodicho habían sido superiores a las esperadas por la portada.
Y ahora viene cuando, hace 2 días lo cogí de la estantería y comencé a leerlo sin forrarlo (valiente o inconsciente que es uno). Serán imaginaciones mías, pero recibo miradas de través: entre sorpresa, curiosidad e incluso asco.
Nunca me he avergonzado de leer libros, menos si eran de ciencia ficción, fantasía o terror. Así que pienso seguir leyendolo, tal cual, con la portada al aire.
Y a quien no le guste que no mire.
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