miércoles, marzo 02, 2005

El frío y el sueño

Yo tengo que tener algo de oso porque a más frío, más sueño durante el día.

La noche es otra cosa... ahí ya me despierto y puedo pasarme bien hasta las 2 de la mañana confortablemente sentado, traduciendo, escribiendo, 'hablando' por el messenger, con mi calefacción a 22 grados (bendita tecnología)...

Es durante el día, que al llegar al puesto de trabajo se trastoca todo.
Sentarme en esa silla tan cómoda, el calorcito después del frío la calle, el mirar monitores, gráficos, comprobar redes, estadísticas, entrar en entornos monótonos en blanco y negro (el Linux es lo que tiene), todo lleno de letras y números, el solucionar los problemas de los torpes-clientes* e inútiles-clientes**, el runrun de las máquinas alrededor... que o me tomo mi ración de café o, plof, caería redondo.

Y ya no digo nada justo después de comer (como ahora mismo). Si no tuviese mi diario y el de vosotros, más de una vez me pillarían durmiendo encima del teclado.

* Dícese de aquellos clientes que, aún siendo torpes, saben reconocer que han metido la pata y atienden a instrucciones, sin rechistar ni discutir.

** Dícese de aquellos clientes que, además de ser torpes, no reconocen que han metido la pata y no atienden a instrucciones, discutiendo, poniéndo el grito en cielo y cagándose (metafóricamente hablando) en el proveedor que tienen.

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