lunes, abril 04, 2005

Mordiendo

Hay veces que siento la necesidad de apretar los dientes fuertes, de morder hasta que me duelan las encías...

...de impotencia, por no poder hacer nada por ayudar a la gente que me quiero, de abrazarlas y decirles que no pasa nada, que se les quiere, que se les aprecia y que todo irá mejor, que la vida tiene sus cosas malas pero que a poco que nos despistemos, a la vuelta de cualquier esquina, la vida nos da un sorpresa agradable.

...de dolor, porque a pesar de que la naturaleza humana es así, no agrada que nadie se muera, y menos de formas indignas, aguantando por obligación lo indecible.

...de rabia, porque eso de despertarse cansado, ir al trabajo y que la primera "persona" que te llame te ponga de vuelta y media con una frase de "es que tengo problemas desde hace 2 meses". Y no se te ocurra decirle que ha tenido 2 meses para llamar... ¡vamos! Y no contenta con una llamada... dos. Una detrás de otra. Una ganas de apretar los dientes y susurrar entre ellos, con toda la rabia que pudiera:

"Señora, si no sabe hablar no lo haga. Señora, si no sabe leer no lo intente. Señora, si no sabe tocar una tecla en su ordenador, ¿qué carajos hace dedicándose a ello y encima ganando más dinero que yo?"

Hoy por si acaso tomaré menos café, no sea que la vena de la sién que siento palpitar haga plof y reviente.

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