Hay veces que siento la necesidad de apretar los dientes fuertes, de morder hasta que me duelan las encías...
...de impotencia, por no poder hacer nada por ayudar a la gente que me quiero, de abrazarlas y decirles que no pasa nada, que se les quiere, que se les aprecia y que todo irá mejor, que la vida tiene sus cosas malas pero que a poco que nos despistemos, a la vuelta de cualquier esquina, la vida nos da un sorpresa agradable.
...de dolor, porque a pesar de que la naturaleza humana es así, no agrada que nadie se muera, y menos de formas indignas, aguantando por obligación lo indecible.
...de rabia, porque eso de despertarse cansado, ir al trabajo y que la primera "persona" que te llame te ponga de vuelta y media con una frase de "es que tengo problemas desde hace 2 meses". Y no se te ocurra decirle que ha tenido 2 meses para llamar... ¡vamos! Y no contenta con una llamada... dos. Una detrás de otra. Una ganas de apretar los dientes y susurrar entre ellos, con toda la rabia que pudiera:
"Señora, si no sabe hablar no lo haga. Señora, si no sabe leer no lo intente. Señora, si no sabe tocar una tecla en su ordenador, ¿qué carajos hace dedicándose a ello y encima ganando más dinero que yo?"
Hoy por si acaso tomaré menos café, no sea que la vena de la sién que siento palpitar haga plof y reviente.
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