lunes, julio 12, 2004

Redondo

Realmente ha sido un fin de semana muy bueno.

La cena de viernes salió perfecta; cenamos bien, bebimos mejor y hablamos mucho. Además, ya tengo dos plantas que quería gracias al regalo que me hicieron: un bambú y una albahaca enorme. Gracias M. y R. por venir y hacermelo pasar tan bien.

El sábado también comimos bien. Me dejó sorprendido Lia, con ese enorme "sake" que tiene para la pasta; dos pedazos de platos que se trincó y luego aún tenía sitio para los seis profiteroles de trufa. Lo que no entiendo es dónde mete tantas calorías... bueno, sí lo sé... en dar caña a todos los que se cruzan por su camino.

Ese "alguien" fue Sesma, otro amigo pamplonica, que se descolgó a última hora sin avisar y al que le metió un tute salvaje: carreras arriba y abajo y saltos y... de todo.

Paseamos por Barna, nos metimos en Puzzlemania, salimos cada uno con un puzzle y luego a Gigamesh, tienda de culto entre los Cficeros, de la que salí con poca cosa (eso que me agradeció la cartera al llegar a casa).

Por la noche quedamos para ir Sagrada Familia dónde, para variar, hacían un acto del Fórum, ¡sin cobrar! No podía perdérmelo. Se trató de Música de las Religiones. Tenía previsto comenzar a las 21 horas. Llegamos a las 21:15 sabiendo que se retrasarían, cosa que acertamos. Estaba Clos hablando... y como es alguien a quien no soporto convencí a Sesma para tomar una pinta de negra en el Collins. Se nos fue el santo al cielo y salimos corriendo cuando oíamos los tambores Taiko, que era algo que sí queríamos ver... y que no vimos.

Lo que más me impresionó de todo a lo que sí asistimos fue la danza del derviche giróvago, seguidor pío de la fe sufí. Estuvo 5 minutos largos dando vueltas sobre sí mismo, sin asomo de marearse para pararse de repente y quedar clavado a tierra, sin moverse. Impresionante.

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