Hoy me he levantado con esa sensación en el estómago, de aleteo de algo, de intranquilidad y no de nerviosismo.
He estado dándole vueltas.
¿Será por el cambio de oficina? No, porque no me atañe y estaré en el pre-Pirineo, disfrutando del fresquito cuando eso ocurra.
¿Será por las ganas de irme ya de la ciudad y caminar por la montaña? Quizás.
¿Será por la faena que tengo que acabar antes de irme? No, tampoco. No es tanta.
¿Será por el calor o por la cafeína? No lo creo, he estado fresquito y café poco este fin de semana.
Al final creo que sé porqué es. Hoy ha sido el santo de mi ex-señora.
La he felicitado, claro. No sé si seré un tonto muy tonto, un panolis de los de antaño o simplemente alguien sin recor alguno dentro. De todas maneras el aleteo sigue ahí... molestando un poco, acompañado por un palpitar errático y ocasional en el pecho.
Yo no sé realmente porqué, así que lo dejo a vuestro albedrío.
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