Pero que larga se me está haciendo la espera.
Tic tac tic tac el reloj contínuamente con esta música machacona y nada... que el minutero no se mueve. Porque hace años que dejé de comerme las uñas de los dedos de las manos que sino estarían ya en la raíz misma.
Y era de los recalcitrantes; ñam ñam ñam a la uñica en cualquier momento y situación. Dejé de hacerlo de la manera más absurda: me propuse dejarme las uñas largas porque me gustaba como quedaban. Y sorprendentemente no me costó esfuerzo; sin darme cuenta comenzaron a crecer.
Llegaron a un punto en el que escribir en el teclado era difícil... lástima que tuve que cortármelas (es que si no escribo no me gano las habichuelas).
Aún conservo una foto (no aquí... otro día os la enseño) en la que cojo en brazos a una de las gatitas y doy pavor con esas uñas... hasta la gata me mira asustada.
Tic tac tic tac...
Bueno........ respirar, expirar..... y calma y tranquilidad.
Por lo menos han pasado unos minutos más... tengo que encontrar algo que hacer para no pensar en el tic tac.
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