sábado, abril 07, 2012

Libro 4: La nave de los hielos

Michael Moorcock es conocido por su saga de novelas de fantasía ambientadas en el Multiverso, ese conjunto de esferas de mundos que se entrecruzan y que están abocadas al Caos y la destrucción, por muchos héroes arquetípicos, el Campeón Eterno como concepto, que las habiten con uno u otro nombre. Elric de Melniboné, Corum, Dorian Hawkmoon, Erekossë, Jerry Cornelius o la familia von Beck, todos son héroes condenados de antemano a fracasar en la lucha entre Ley y Caos, en un juego eterno que lleva la Balanza Eterna.

Sin embargo, Moorcock sabe escribir otras cosas y dos de sus mejores novelas, al menos para mi gusto no tienen nada que ver con ese ciclo tan largo. Se trata de He aquí el hombre (novela que perdí al prestarla a un "amigo" hace tantos años como 18) y de esta novela que he leído, La nave de los hielos.

Para empezar, decir que es una novela de pocas páginas, donde yo creo que mejor se desarrolla el trabajo de Moorcock. En una Tierra que ha sufrido un holocausto nuclear (o lo parece) todo está cubierto por hielo y la vida se desarrolla dentro de la supervivencia de sus gentes y su medio de vida: la caza de ballenas a bordo barcos de trineos. Ocho ciudades rivalizan con la caza y el comercio, en una lucha por tener la flota de barcos mejor equipada y más grande, para poder controlar el mercado de la carne y las pieles.
El protagonista de la novela, Konrad Arflane, intenta acabar con una vida fracasada después de perder su barco, adentrándose a pie en los hielos eternos. Sin embargo, la casualidad quiere que se encuentre con un moribundo que le da una nueva meta en su vida, salvándolo y llevándolo a la ciudad rival donde se entera que es Pyotr Rorsefne, el Lord Comandante. Los dos son los extremos opuestos en cuanto a forma de vida. Los Rorsefne son cosmopolitas, adinerados, buscadores de calor (algo sacrílego para el modo de pensar de Konrad, que cree en una especie de Diosa del frío y los hielos) y la comodidad, mientras que Konrad es estricto en el seguimiento de un estilo de vida austero y acorde con el frío del mundo en el que vive.
Está claro que el clima está cambiando y aquí es donde también ambos difieren, uno adaptándose y no negándolo, el otro ignorando ese cambio evidente y dejándose morir... hasta que conoce a la hija de Pyotr y todo se derrumba para él, más incluso cuando se le propone la aventura de su vida.
Rorsefne salió en busca de Nueva York, la ciudad donde todo empezó, y la encontró, aunque tuvo que regresar sin llegar a entrar. Recluta a Konrad como capitán de su nave y muere, dejando que Konrad, su hija y marido y un puñado de marinos hagan el viaje, en el que más mal que bien se aventuran. En ese viaje todo se rompe cuando comete adulterio con la hija de Rorsefne y están apunto de morir varias veces.

Apuntaban por ahí que tiene paralelismo con las historia de Moby Dick de Herman Melville. Quizás, pero al no haberla leído, no puedo asegurarlo.

Es en resumen una narración distinta de la típica lucha del protagonista contra sus creencias cuando se topa con que quizás no sean verdaderas o cuando se enfrenta con las de otros. Un personaje trágico que termina por desaparecer el mundo hastiado de los cambios y que se deja derrotar por el mundo en el que vive.

Un final algo descorazonador que no desentona con la narración fría y casi neutra de toda la novela.

Aquí el listado de los libros leídos, con sus links a los comentarios.