... como mil demonios, duele.
Qué pronto se acaban los días en los que mejor estás, en los que disfrutas estando con quien más quieres haciendo de todo: montando muebles, paseando, comprando, ordenando libros, cosas-que-no-voy-a-contar-porque-me-leen-menores, tomando un café en una terracita, escapando rápidos y veloces de la SS (Semana Santa, no seais mal pesados), comiendo en un restaurante sin prisas...
Luego vuelta al redil de Barcino y esperando que pronto, muy pronto, sea al revés, que vuelva al redil de Malaca después de pasar unos días de visita por aquí.
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