Me habian dicho que si quería ir a cenar, pero estaba tan ahíto de este mediodía de la comida familiar, que he dicho no.
Y mañana volveré a decir no: no a la Constitución y no a salir a comer.
Necesito una cura de sueño, intensa y larga.
Así que esta noche, cuando se me cierren los ojos (y se me cierran muy tarde ultimamente, cosas que pasan y de lo que no me voy a quejar) no pienso abrirlos hasta mañana a la tarde.
Y quien quiera encontrarme ya sabe donde estoy... ¿o no?
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