lunes, febrero 14, 2005

El Contable

Tengo un "compañero" de trabajo (el contable en realidad, pero para el caso es lo mismo) que parece sacado de una película de Buñuel o de cualquier escena de Amanece que no es Poco.

A ver, no es que haya crecido como un vulgar pepino en un huerto (como le pasa a uno de los personajes de la película que he mencionado antes), si no que es tan de pueblo, tan de la Catalunya cerrada... que son unas risas aseguradas al cabo del día.

En realidad yo creo que al haber nacido en Portbou, la tramontana (ese viento frío y demoniaco que sopla todos los días del año)le ha afectado al cerebro y así se ha quedado el pobre. Tiene 40 años y es algo misógeno para más inri; tiene a la mujer del jefe amargadita, tanto que no suele pasarse mucho por la oficina (lo que es un alivio porque no veas con la niña y su nivel). Es el típico "perla" que todos hemos llegado a sufrir añguna vez en nuestras vidas.

Recuerdo que tuvimos una discusión fuerte hace un tiempo... fueron como 6 meses sin que me dirigiese la palabra... y eso que gané.

Desde hace un tiempo me apunto algunas de las frases que va soltando, porque además no tiene fin; se pasa tanto que llega a cansar. Y como no quiero cansarme yo solo, ahí os pongo algunas de sus perlas:

* Cría cuervos... y tendrás muchos.

* Yo: Llegas tarde.
Él: Es para compensar que me iré pronto.

* Yo: Oyes, que no es tu hora... ¿ya te vas?
Él: Claro, me voy antes para compensar que he venido tarde.

* Él: Tienes que hacer aquello, recuerda.
Yo: Xavi, habla con propiedad que no entiendo lo que quieres.
Él: Yo hablo con alquiler.

* (variación)
Él: Tienes que hacer aquello, recuerda.
Yo: Xavi, habla con propiedad que no entiendo lo que quieres.
Él: ¿Quién es la tal propiedad? No conozco a esa señora.

* Yo: Hoy saldré antes que tengo que recoger la medicina del Hospital.
Él: Tú te pinchas.
Yo: Como si no lo supieras.
Él: Ya, pero tú te pinchas.
(ad infinitum)

* Él: ¡Qué más quieres!
Yo: Ser rico.
Él: ¿Para qué? Si no sabrías gastarlo.

* Él: No me mires que me dejas ciego.
Yo: ¿Cómo?
Él: ¿Tú te miras al espejo cuando te peinas?
Yo: Grrrrr.

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