Este fin de semana empezó con mi Shotet en celo.
Miaus lastimero para arriba, miaus lastimero para abajo.
Pobrecilla... tan joven (5 meses) y ya pidiendo guerra.
Yo también pido guerra pero por mucho que maullo no aparece nadie.
El domingo me fuí a ver The Village (del M.Night Shyamalan) y menuda decepción. Este hombre ha dirigido 5 películas y el desarrollo de todas es igual... calcado. Cuenta diferentes historias de la misma manera y sinceramente comienza a cansarme mucho. Creo que llegué a mirar el reloj unas diez o doce veces. Vamos, estoy en un estadio de fútbol y le habría pedido la hora al árbi... digo al director.
El lunes me fui con mi hermano y su señora a elegir un nórdico de plumón, que querían hacerme un regalo y el tiempo ya ha cambiado lo suficiente como para no dormir encongido y con una colcha por encima solamente. La funda (ya tenía una) la he encargado porque no les quedaba en stock; es de color crudito con letras japonesas en granate. Así podré alternar entre la que tengo azul con motivos de bambús y esta... A ver si me da tiempo esta noche cuando llegue a casa.
Además, le compré un regalito a Shotet: un foulard indio para el sofá con sus flecos, para que juegue con ellos. Rezo para que deje de arañarme la cortina, que no hay color entre lo que vale el foulard (miseria y compañía) y las cortinas (un ojo y parte del otro).
Y ayer me puse en plan cocinero y me hice unas escalopas de pollo al romero que me quedaron divinas de la muerte (como dice un amigo oscense, adoptado por navarra y viviendo en catalunya... vamos, un lío padre). Ya os pondré la receta que es la mar de sencillo y el sabor no tiene nada que ver la típica escalopa.
Y a parte de todo eso dormí y dormí y dormí.
Me quedé sin masaje en balneario pero todo se andará.
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