Decir que sigo costipado sería muy generoso.
Llevo un trancazo encima que no veo.
Supongo que puede ser el cambio de temperatura, y la lluvia y viento que me azotó un poco el jueves, pero ayer y hoy he hecho felices a mis visitantes esparciéndolos por familiares varios.
Lo siento, pero no es culpa mía; ellos son así.
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