miércoles, enero 09, 2013

Libro 18: Incordie a Jack Barron

... o como una pésima traducción y peor edición, puede dar al traste una lectura que por otro lado debería haber sido exquisita.

Cuando La Factoria de Ideas se planteó saltar del rol a las novelas de cf, yo aplaudí con las orejas. Más cuando al 50% comenzaron a rescatar novelas que se había perdido en ediciones pequeñas y ya inencontrables. Yo he traducido para ellos, rol sí, pero siempre puse empeño en mi trabajo, y si había que poner CON LETRAS DE TAMAÑO 24 las cosas que no se podían saltar por alto, lo hacía. Otra cosa es que después eso se viese plasmado en la edición.

En la edición de este libro se saltaron todas las normas.

La traducción no es para tirar cohetes y tiene cosas que no he visto hacer en la vida (aunque he escuchado que se hacen) a nivel de traducción, y es adecuar marcas, objetos o personajes a los actuales. La novela está escrita en 1969 y lo siento, pero no necesito que me expliquen las cosas y menos que me metan aparatos e inventos que no veremos hasta 20 años más tarde. Eso me parece tremendo a nivel de traducción. Mal para quien lo hizo así, Gádor Soriano (no he encontrado nada más traducido por esta persona, así que lo dejaremos ahí).

Pero ya a nivel edición, está claro que por ese año 2005 no había correctores de estilo ni un editor que comprobase lo más mínimo: las cursivas y los – y — de comienzo y final de diálogos. Ni siquiera una línea editorial que dijese lo que se puede hacer y lo que no (cosa que se arreglaría un año más tarde). Quiero pensar que al menos mi ejemplar es la 1ª edición, y se darían cuenta del error y corregirían algo (creo haber visto la solapita de 3ª edición al menos).

Pues bien, si buscáis en la red veréis que no soy el único que piensa así.

En fin, nos ponemos con la novela, que ni la pobre ni el autor tienen culpa alguna.

La new-wave fue esa revolución que comenzó en los 60 con la que diversos autores de cf americanos, con Harlan Ellison a la cabeza, intentaron dar un empujón a los clichés manidos de la cf hasta entonces. Mucho ácido y mucho flower-power hicieron que la literatura de cf, hasta entonces marginada, saltase a la palestra y se crease obras contestatarias contra el sistema y que daría perlas como Flores para Algernón, Muero por dentro, Los desposeídos, Campo de concrentración, El mundo de cristal, etc. Rematado con Visiones Peligrosas, esa recopilación de 33 autores que rompió todo lo conocido hasta entonces. Ya no vale la idea del cadete espacial, si no que todo se llena de reflexiones, donde se daba prioridad a los aspectos literarios, de lenguaje, de ideas, antes que a los especulativos. Sexo, religión, política, drogas... todo fue tocado.

Norman Spinrad había escrito pocas novelas hasta ese momento y este Incordie a Jack Barron borda temas tan actuales como la política, los lobbies de poder que empujan esa política, la discriminación racial y la manipulación informativa en la TV.

Jack Barron es un showman que se conecta cada miercóles a 100 millones de espectadores para hacer de voz de sus problemas. Un ser mitificado por el público, pero terriblemente mortificado por su vida amorosa; humano al fin y al cabo. En unos EEUU controlados desde mucho años por los Republicanos, los lobbies controlan todo el poder y solo unos pocos pueden hacer sombra. Ahí entra Jack, cuando por casualidad casi se topa con un contrincante que intenta colocar al siguiente presidente de la nación para que apruebe una ley sobre criogenización hace años paralizada. Ese personaje, Benedict Howards promete la inmortalidad futura a cambio de dinero, criogenizando a esos capitalistas hasta el momento definitivo. Capital que jura está dedicado en exclusiva a esa investigación de inmortalidad.

Pero después devarios programas y ciertos rumores y manipulaciones incluso de amigos (un senador negro en pleno Mississipi) la historia se trastoca en una lucha de poderes entre los dos protagonistas, usando el arma de la ex pareja de BArron y la oferta definitiva de Mefistófeles: la vida eterna gratuita e inmediata.

Está claro, la inmortalidad tiene un precio y es la vida de niños negros que son los que después del tratamiento mueren para dejar las "glándulas" eternas que dan la inmortalidad a los ricos. Niños que son comprados con el dinero que pagan los futuros inmortales.

Lo dicho, los choques dialécticos, el lenguaje "florido", las escenas de sexo y todo lo que en esos años estaban tan de moda, llevados a un nivel como no había leído hasta ahora.

Si no fuese por la edición, ains.

En fin, siempre queda la posibilidad de buscar la posibilidad de buscar la primera edición en español de la editorial Acervo.

Para el año que viene toca otra obra de la corriente: Jinete en la onda de shock, que ha rescatado Gigamesh.
Yum.

Aquí el listado de los libros leídos, con sus links a los comentarios.



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