miércoles, mayo 02, 2012

Ya de regreso...

... con falta de sueño y algo acatarrado.

Han sido 6 días geniales, pero en los que el tiempo no ha acompañado nada de nada. Bueno, la lluvia sí y el frío también, continuamente.

Quien me iba a decir que por una vez que iba con más ropa de verano que de invierno me helaría. He cogido un catarro, pero no por ello voy a quejarme.

Como representante de Ayudar Jugando, realicé las demostraciones de Isla Prohibida y Catán América, así como el torneo de Isla Prohibida.

Como participante, a parte de dormir poco (horas y media diarias) no paré casi de jugar.
Jugué a dos prototipos que se presentaron al concurso: el Skyline de Toni Serradesanferm y el Ecclesia de un chico de Bilbao cuyo nombre no recuerdo. El de Toni ha sido el ganador y tengo que decir que es un juego redondo, abstracto para dos, rápido y que con tres reglas es casi perfecto.

El resto de partidas interesantes y emocionantes.

El viernes una de Catán Historia: América de demostración que gané. La primera. Creo que a los otros tres participantes les gustó. Una partida de Automobile, el mejor juego de Martin Wallace después de Brass y que no gané. Este juego se me resiste, y mira que lo veo claro cuando comienzo... pero termina por superarme. Luego convencí a Javi del Nuhn que se compara un Eurorails, última edición, que estaba en una de las cuatro tiendas que había al irrisorio precio de 15 euros, a cambio de que le enseñaría a jugar. Y eso hice. Es un magnífico juego.

El sábado fueron pocas las partidas: un Mundus Novus, para aprender a jugar antes de la demostración que debían hacer unos amigos. Es muy bonito y bastante divertido de jugar, pero me dejó una sensación de poca elegancia en la mecánica. Luego para finalizar una partida al Amun-Re de Knizia, que (casi) nunca defrauda. El juego me gusta cada vez más. Hubo que organizar el torneo de Isla Prohibida y entre eso y que la falta de sueño me hizo necesitar una siesta, fue un día poco productivo en cuanto a partidas se refiere.
Eso sí, me apunté al torneo de Texas Hold'em y, evidentemente, me eliminaron y no pasé a la mesa final.

El domingo fueron bastantes más. Primero, disculparme con los amigos a los que prometí enseñar a jugar al Silverton, porque no tuve tiempo de refrescar las reglas y al final desistimos. En cambio, jugamos a un German Railways que me sorprendió, porque no era uno de los que a priori hubiese dado mucho porque me gustase. Aunque es del enemigo (Harry Wu) y el que anteriormente probé de él (Chicago Express) me pareció un intento fallido, este en cambio me gustó bastante, no sé si por la compañía de jugones o porque lo vi con otros ojos.
Luego, como me quedé algo descolgado, me apunté al torneo de juegos Devir, en el que aunque sabía que no lograría nada, sí me permitió enseñar multitud de grandes juegos que sigo sin explicarme porqué siguen siendo ninguneados por algunos jugones. Fueron dos partidas al frenético Ligretto Dados (una perdida, otra ganada), una a Colonos de Catán (que gané), otra al Genial (que volví a ganar), otra al Carcassonne 10º Aniversario, con sus meeples transparentes y la mini-amplicación el Festival (me ganaron por un mísero punto), y Finca que gané. Este es un muy buen juego, que por mucho que se diga que tiene mucho azar, sí es controlable a 3 y 4 jugadores. Vale que a dos es mucho mejor, pero no por ello es mal juego. Familiar, rápido y con tensión y puteo. El azar no me preocupa, pero ni en este ni en ninguno, así que si las críticas se basan en ese azar, pues lo siento, pero no lo entiendo.
Por la noche dos juegos desconocidos para mí que me encantaron: Drako, un juego de cartas para dos, donde un grupo de enanos y un dragón se enfrentan para ver quien sobrevive (perdí vilmente) y TurfMaster, un juego que simula una carrera de hípica de manera fácil, elegante y verosímil. Partida de tres carreras con ocho jugadores (incluida una con obstáculos donde un jinete tuvo un accidente) que fue divertida y emocionante; volví a ganar.

El lunes fue un día de relax, estaba muy cansado y a parte de hablar mucho con todo el mundo y ayudar un poco a la organización, solo jugué a Brass, de mi autor preferido Martin Wallace y el juego que para mí fue la sorpresa de ZL: Lords of Waterdeep, el traslado de las intrigas políticas de esta mítica ciudad de Dungeons & Dragons al tablero. Y me ha gustado mucho, más cuando podrían haber hecho una cosa estilo ameritrash y al final han creado un eurogame más que digno. Lástima que la tienda que trajo el juego vendiera los ejemplares en un abrir y cerrar de ojos.

Me traigo a casa tres juegos: Catán Historia: América (del que ya hice una reseña hace unos días) Passing Shot, un juego de dados que simula a la perfección un partido de tenis (¡y es de dados!) y el magnífico Twilight Struggle que acaba de publicar Devir en español. Magnífica edición que estoy deseando estrenar.

Habitación para dormir perfecta, comida muy bien, a excepción de la manía del cocinero de hacer cenas copiosas llenas de grasas, patatas, y hasta pasta.

Agradecido, mucho, de los asistentes que donaron juegos a la asociación. Siempre me quedo sin palabras, la verdad. Nos llevamos una caja grande que estoy seguro sacaremos partido.

Lo dicho, días con poco descanso pero geniales. Con amigos y conocidos y sobretodo, jugones que comparten una afición sana y que estimula intelectualmente (creo que deberíamos invitar al Wert, a ver si cambia de chip y logramos que piense como humano y no como cylon).

PD: Mira que lo repitieron, que nos acordáramos de dejar las llaves en recepción antes de irnos... pues zas, a mí se me olvidó. A ver ahora como lo arreglo. :/