... con una mezcla de alegría por los días que he pasado con Wen y sus leonas, y tristeza porque ahora ya no las tengo conmigo.
Se dice "tengo una sensación agridulce", ¿no? Pues eso.
Estos días han sido magníficos: estar juntos, tocarnos y besarnos, prepararlo todo para el 24, cocinar todos los platos, ver como la pequeña se interesaba y preparaba ella sola uno de ellos (las aceitunas rellenas de pimiento y anchoa con vingreta de naranaja), la cena de nochebuena (que a parte de algún accidente con uno de los peques fue todo bien), dormir a su lado bien apretadito (que en Málaga ha hecho más frío que en Barcelona, en serio), recibir su regalo de cumpleaños, ...
Y hoy ha sido él día de "después": algo cansado y con sueño, con tristeza porque alargaba el brazo y no, no estaba.
Algo ha cambiado, eso sí: quiero a Wendeling más que ayer. Eso, que lo sepais.
Gracias cariño, por estos cinco días.
Y en 24 días volveremos a tener una semana para estar juntos otra vez.
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