Hoy a entrado un nuevo empleado en la empresa del padre de mi jefe, en el gabinete jurídico.
Es un tiarrón alto, con cara de buenazo, calvito (como lo seré yo, rapadito al cero el poco pelo que quede) y que su voz no pega ni con cola (voz de pito es poco).
Y su nombre menos: Ilde, de Ildefonso.
Aunque eso sí, yo andando por allí, arreglando unos ordenadores y conexiones y nadie me lo ha presentado hasta pasada una hora larga.
Eso sí... yo soy para él, por obra y gracia de Sonia, la abogada: Javier, el magdalena-man.
Y encima soy tan tontín que hoy me he puesto a hacer esas magdalenas que tanta fama tienen y se las llevaré mañana. Pero la haré sufrir un poco; ella la última y sólo cuando me lo pida bien.
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