Perdonad el escatológico título de esta entrada del diario pero es que tenía que decirlo o reventaba. Así que activo el modo cascarrabias y me pongo a ello.
Todas las mañanas (pero todas-todas, no pasa una) voy a mi trabajo andando, andando por la misma acera. Casualidades de la vida en esa acera, a medio camino, hay una delagación de Hacienda.
Y son malas fechas para la educación.
Cada mañana, a eso de las 8:55 paso por delante de la puerta.
O intento pasar, mejor dicho.
Todas las mañanas, tengo que abrirme paso a codazos por en medio de una "fila" de personas que no tienen la más mínima educación ni sentido de la urbanidad.
Todas las mañanas tengo que sortear el paso por una acera de 8 metros de ancho, por la que pasan muchas madres con carrito (hay dos guarderías a pocos metros) y en la que una panda de mamarrachos (no tienen otro nombre) no saben guardar un mínimo de decencia urbanita.
Y todas las mañanas recibo miradas de reproche cuando tengo que empujar y apartar a gente de mi camino. Está claro que no son fechas buenas para los contribuyentes de Hacienda.... pero eso no significa que tenga que luchar cada día como si estuviera intentado abrirme paso en una jungla tupida.
Señores, señoras, que la fila se guarda uno detrás de otro y no haciendo zizag.
Que no por mirar la puerta (y por tanto crear una diagonal que corta todo acceso a los transeuntes) se va a abrir antes de las 9:00
Mi sensación es que son como la mierda de perro: nunca la misma, pero siempre enmedio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Algo que decir?