miércoles, abril 26, 2006

Aterrizado

Regresé de mi viaje a Málaga y sólo puedo decir que fue genial, maravilloso e increíble estar esos casi tres días con mi dama. La lástima es que fueran tan pocos.

El Jardín Botánico una maravilla, a pesar del contratiempo de tener que regresar andando (nada... en total andamos esa tarde como unas 4 horas seguidas). Sólo tengo que maldecir un poco la mala suerte de que a la foto 8 se ma acabaran las pilas de mi cámara reflex... y estando allí arribota no hubiera sitio donde comprarlas (disculpe señora palmera de nueva zelanda, ¿no le sobrarán dos pilas para mi cámara?). Eso sí, he descubiero que mi Ave del paraiso es una Ave del paraiso gigante y que por eso está tan enorme y de momento no me ha echado flores. A ver qué hago con ella cuando roce el techo del balcón del vecino.

A parte de celebrar el día de Sant Jordi en tierras extrañas (eso de regalar rosas no lo tienen muy claro aún) comprando libros a todas (dama y damitas), yo me regalé el último libro de Jose Antonio Cotrina, La Casa de la Colina Negra.

Sí, novela juvenial es. ¿Y?
No es que me sienta demasiado joven (sólo un poquito) ni que quiera regresar a una lectura más fácil. Es que este autor me ha gustado desde que lo leí... y sé que no me defraudará.

Ya os iré comentando que tal es la novela.

Y el lunes tocó despedida deprisa y corriendo (a la estampida casi) y regreso a Barcelona, dejar bultos y llevarme a la Shotet a que le quitaran los puntos. Ya está totalmente recuperada y dando botes y mordiscos por doquier.

La promesa: que pronto volveremos a estar juntitos y que este verano será tan genial que no se nos olvidará jamás.

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