Despertarse, vestirse (poco que hace calor), desayunar un vaso de leche fresca entera y sentarse delante del ordenador.
La traducción pendiente grita desde sus bits, ceros y unos pidiendo llegar a ser un trabajo acabado y revisado.
Abro los documentos, glosarios, diccionarios on-line. Agarro las fotocopias del libro, miro dónde me quedé la última vez y comienzo a teclear... y comienzo a divagar, a pensar, a sentir lo que ha pasado, lo que pasará.
Plas, ¡¡despierta!! que no has hecho más que dos líneas
Y me despierto de mi ensoñación para comprobar que no ha sido un sueño, que es algo que será de aquí a pocos días otra vez.
Vuelvo a concentrarme en el monitor, en las hojas, en las palabras y frases en inglés y no puedo.
No puedo y me da un poco igual. Yo también tengo derecho a mis pequeñas vacaciones. Los documentos se cierran de nuevo... ya volveré con ellos en septiembre.
Ahora te espero a ti... y sé que en cuatro días volveremos a estar juntos.
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