miércoles, agosto 17, 2005

Desgranando recuerdos (I)

... de la preparación.
      Como siempre, deprisa y corriendo, a última hora. Pero es que si lo tuviera a tiempo no sería yo. A las 15:30 del día de salida aún no tenía la maleta terminada y se presentó X. (el novio de E., una de mis ex-cuñadas) a las 16 horas para salir a recoger a E.
     A pesar de una lista de las cosas que debía llevar (escrita con tiempo) se me olvidaron varias: secador de pelo, gorro para la ducha (mi pelo no necesita ni soporta lavados diarios), crema para después del afeitado.

... del viaje de ida.
      Por hacer caso a una conocida web de "itinerarios" tardamos 14 horas en llegar al destino, en dos partes: la primera hasta Albacete y la segunda hasta destino. Hicimos el viaje en el coche de X. Curvas y más curvas nada más dejar Valencia, dirección Albacete.
      En el camino nos enteramos lo que era un "cortado del tiempo": un café con leche fría. Porque vamos, si lo pido en invierno sería café con leche frío o congelado y en verano a 40 grados. Esos bellos modismos locales.
      En el hotel de Albacete no dormí muy bien: la cama inclinada hacia un lado y la juerga del viernes noche de los autóctonos que se desgañitaban a grito pelado a las tantas de la madrugada bajo mi ventana.
      La segunda parte del viaje la hicimos por comarcales hasta Úbeda: craso error que subsanamos en cuanto pudimos, porque la susodicha web nos aconsejaba comarcales hasta Jaén (y no estabamos para seguir mareándonos a 40km/h). Pasamos por la zona que 3 días después sería arrasada por el fuego.

... de la llegada a Periana.
      Pueblecito turístico, pensado para los giris. Hace años (en 1884) sufrió un terremoto que no dejó casa con piedra, así que era todo reciente. Si le añadís que habían "creado" un pueblo turístico a 3 kilómetros, del pueblo "típico" andaluz, os hareis una idea de como era el pueblecito.
Ver la casa donde pasaría 8 días, 7 noches... con E., X. y Wendeling y sus niñas. Revisar la cocina rápidamente para ver si faltaba algo para cocinar (equipadísima). Y salir rápido a buscar a las tres damas.

... de recogerlas.
      Del abrazo enorme que nos dimos, del beso profundo, de los suspiros y de esa emoción que nace en el vientre y se queda ahí cuando las vimos esperando en la parada del autobús y salí corriendo del coche.
Ir a su casa, cargar el coche de maletas. Pararnos en el Mercadona y comprar para los 3 primeros días.
      Alargar el brazo hacia atrás y coger la mano de Wendeling, girar la cabeza y no dejar de sonreir.
      En este mini-viaje (unos 47 kilómetros) no se nos mareó Estel, menos mal, porque lo pasa mal con las curvas. Llegar a las 22 largas (de noche casi), hacer la cena, acostar a las pequeñas, y pasar la primera noche juntos: hablando, susurrando, besándonos... conociéndonos.

Fin de la primera parte

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