domingo, junio 26, 2005

Sorpresón oriental

El viernes por la mañana había quedado con Melania y Raúl, que me dijeroo que tenía una invitación pendiente. Y sin más datos que una hora en un sitio, allí me presenté.

Ella me estaba esperando sola (supuse que Raúl estaría en su casa o trabajando y que se uniría después), cogimos el tren y salimos en Cerdanyola. Llamada a un "taxi" para llevarnos a algún sitio.

A ver... no me temía ninguna "encerrona" porque me los conozco, pero cualquier otro habría salido corriendo.

El taxi era Raúl (como no podía ser de otra manera) y nos llevó a Mollet a su piso (peaaaazooooooooooo piso). ¡Qué terraza! ¡Qué jardín! ¡Qué envidia!

Y mientras Raúl me enseñaba todo, Melania despareció en la cocina. Ahí fue cuando ya sabía que me estaban devolviendo la invitación del año pasado (les hice de chef, una ensalada de nueces y queso de cabra y un saltimboca de ternera con salvia).

Pero el sorpresón fue mayúsculo; saben de mi afición a la comida japonesa y ni cortos ni perezosos se volcaron en el tema, aprendieron durante unas semanas y me presentaron un menú completo: pastelitos de carne al vapor, empanadillas de verduras, makisushi variados, nigirisushi diversos y flan casero.

Me lo pasé de muerte comiendo, charlando y bebiendo.

Gracias amigos, pero que sepais que me va a costar muchísimo igualar siquiera lo que me ofrecísteis... aunque lo intentaré, y creo que ya sé con qué estilo de cocina: la indonesa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Algo que decir?