Hoy mientras comía en el japonés al que suelo ir una o dos veces en semana (es increiblemente bueno y barato todo lo que sirven), escuché como uno de los comensales (eramos 3 solo) recibía una llamada. Y enseguida me he dicho:
"Este es mañico"
Y es que no me suele costar demasiado identificar acentos y modismos, e incluso adoptarlos como propios.
La anécdota (y confirmación de lo que digo) fue en 1995 (creo), cuando entré a trabajar en la Facultad de Filología Catalana, como informático, en un proyecto de "Paralelització dels dialectes Catalans" (o algo parecido, que ya no me acuerdo).
Era un proyecto en el que tenía que digitalizar montones de conversaciones de catalanes, de no-catalanes, de medio-catalanes... de todas las comarcas.
El primer día lo pasé fatal, claro; en casa de mis padres nunca se habló catalán y yo incluso "traducía" los apuntes al castellano en medio de la explicación, así que imaginaros.
Al cabo de 30 minutos de estar allí, sin decir ni pío, pero con la parabólica puesta, alguien me hace una pregunta que no recuerdo... y la contesto en catalán. La mujer se me queda mirando, pensativa... y suelta:
"Tu ets de Priorat, oi?" (Tú eres de la zona del Priorat, ¿verdad?)
Pues como que no: de padre extremeño, de madre de Jaén.
Se quedó la chica chafada. Y es que es verdad, nunca hasta entonces había hablado catalán y ya me estaban sacando familia de aquí. Y debería tener el acento neutro, pero que va... a la que estoy en una conversación, mi entonación se amolda a las circunstancias y en un rato ya soy uno más de esa zona.
Me gustan los acentos... y si me pongo a pensar muchos de mis amigos tienen acentos diferentes: de navarra, catalanes varios, de la zona de la mataranya, venezolano, extremeño, mañico, andaluz...
Al final seré como un camaleón, pero sólo en el habla.
PD: Y para tí... ¡¡¡felicidades, mi dama!!! Por muchos años más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Algo que decir?