viernes, mayo 06, 2005

Hay veces...

... que merece la pena llegar a casa, después de montones de problemas en el trabajo, y relajarse y charlar y no hacer nada más: ni fregar los platos, ni arreglar el montón de ropa pendiente de planchar: nada.

... que merece la pena despertar, porque la sonrisa con la que amaneces (igualita que con la que te acuestas), dice que has descansado y que quizás el día sea bueno, para variar.

... que no importa lo que vaya a pasar, simplemente esperas y dejas que lo que sea te arrolle, para bien o no.

¿Qué pasa?
¿Nunca os habéis levantado optimistas después de un mal día?

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