Ayer por la noche, lo primero que hice al llegar a casa (21:30 horas) fue conectar el ordenador y bajar correo.
Y el primero que vi fue uno que me dejó apesadumbrado y muy triste: a T..., una amiga de Santander, le han diagnosticado Esclerosis Múltiple.
¿Por qué tiene que pasarnos esto sólo a los buenos?
Esta noche o mañana la llamaré (o ella a mí, a través de un amigo común) para darle ánimos e intentar hacerle ver que, aún con ese diagnóstico, se puede llevar una vida normal 100%. Ese vivo ejemplo que soy yo.
Pero a pesar de todo, me quedé echo polvo.
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