Después de la separación con mi -ex han habido unas pocas ocasiones en las que nos hemos visto. El domingo iba a ser uno de esos días: ir al cine y ver cómo estábamos.
Pero todo se ha cancelado porque ella ha intentado "chantajearme". Recuerdo que en su momento escribí en este diario que ella quería tener un hijo (el tic tac del reloj biológico decía) pero no conmigo.
Mis alternativas a ello (inseminación artificial de donante anónimo, adopción) fueron descartadas con algo de indiferencia... no sé. Fue el tiempo que pasé en casa de mis padres para que se lo pensase. Tonto de mí (visto en retrospectiva) seguía queriéndola y bajé de nuevo a su casa cuando me lo pidió.
Aquello fue a peor y a raíz de una pelea con una de sus hermanas (ella les contaba toda clase de cosas falsas sobre nosotros y muchas más cosas, sin saber que luego me lo contaban a mi) yo quise poner los puntos sobre las íes y dije que si se quería separar yo no ponía pega alguna.
Y así se hizo....
Pero ayer me dijo que quiere tener un hijo conmigo, que está mal, que los nervios la pueden, que quiere volver, que lo sentía mucho, que dejase a un lado a mis padres y hermanos, que nos fuesemos a vivir a otro sitio fuera de aquí...
Así que no he querido entrar en el juego y le he dicho que sabía varias cosas que ella pensaba no eran así. La excusa de ocultarmelo es que no quería hacerme daño... que ella necesitaba "eso" y que yo estaba apático/cansado/no-receptivo. Y eso que me lo hizo por partida doble.
Así que le he dicho que no, que es irreversible y que no hay confianza para volver o intentar nada. Pero no lo ha entendido y se ha ido llorando y casi "amenazando" que necesita tener un hijo y que lo intentará por todos los medios.
Pues allá ella. No me voy a sentir chantajado ni presionado. Es más, las pocas ocasiones en que nos veíamos se van a acabar. Y aunque no le guardo rencor, esa herida no cerrará nunca: ella es así y no va a cambiar... las personas no cambian demasiado a lo largo de su vida.
Realmente me gustaría que fuese feliz... pero no conmigo. Con cualquier otro que la quiera y la trate bien.
Vaya fin de semana de perros... aunque el domingo tarde tuvo su lado bueno también, ya que estuve en casa de mi hermano ayudándole un poco a preparar la habitación de su hijita que vendrá prontito. Eso compensó todo el resto.
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