He pasado un Sant Joan bastante tristón, la verdad.
No he hecho nada.
No he salido.
No he quedado con nadie.
Sólo me acerqué a casa de mi ex y estuve con los gatitos unas horas... y con ella también, claro.
Y a parte de ponernos tristes mútuamente... nada.
Es el último año que no salgo una noche tan especial como esta.
Es el último año que no compro petardos y me dedico a encenderlos.
Es el último año que me quedo con las ganas de subir al Pirineo para ver esas hogueras enormes y participar en las bajadas de las montañas.
Nunca más me quedaré en casa, aburrido y sin salir.
Nunca más
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