... Mollina.
Seis días con juegos y con gente maravillosa.
No contaré demasiado, porque no he dormido demasiado, pero que sepáis que sigo por aquí.
Hoy ha habido un "epic fail" que no me ha importado nada cometer y que ya explicaré con calma y datos.
domingo, abril 29, 2012
martes, abril 24, 2012
Reseña - Catán Historias: Los colonos de América
Pioneros hacia el Oeste americano
Catán salta de su pequeña isla y se adentra en el primer juego de la serie Historia, que intentará trasladar la mecánica básica del juego original a un entorno distinto, recreando hechos históricos.
En el siglo XIX, las grandes caravanas de colonos atraviesan norteamérica en busca de nuevos territorios, en el oeste. Sería el inicio de una migración sin precedentes en un viaje que duraría meses. Fue el detonante del inicio de la era de los ferrocarriles.
Y de eso va el juego: de ser el primero en construir todas las ciudades y suministrar a otras ciudades todas las mercancías que éstas ciudad producen.
La premisa básica del Catán sigue en pie: tirada de dado para producir materias (en este caso son cereales, ganado, madera, piedra y carbón), un resultado de "7" mueve al forajido a una ciudad y roba una carta de materia de uno de los jugadores con ciudad y la compra de "activos" con esos materiales. El comercio del jugador activo con otros y se acabaron las coincidencias.
No hay pueblos y ciudades, solo estas últimas. No se puede intercambiar con la banca materias 4:1 o 3:1, aunque sale a juego otra característica nueva: el dinero.
Cómo se juega
Muy acertádamente, teniendo en cuenta todas la novedades, los creadores del juego proponen comenzar las dos o tres primeras partidas con un set up inicial predeterminado.
Cada jugador comenzará con 3 monedas, 2 ciudades, una vía y un tren en juego.
En cada uno de tus turnos podrás comprar vías para unir ciudades y conseguir monedas (la primera vez que una ciudad queda unida a otra se consigue 1 moneda por cada ficha de vía usada en la ruta más corta, para los jugadores que hayan construido e intervengan en la ruta), construir colonos (en una de tus ciudades), fabricar trenes (en una de las vías propias), comprar cartas de desarrollo (que te darán ventajas en turnos posteriores si las usas), mover colonos (para poder construir ciudad en alguna encrucijada libre, liberando así una ficha de mercancía) y mover trenes para entregar mercancías liberadas (usando vías propias o ajenas, siempre que se pague una moneda al jugador cuyas vías uses) en ciudades que no sean tuyas.
Otra manera de conseguir monedas es construir en zona costera.
Dos mecánicas muy interesantes.
La primera es que conforme los jugadores se van expandiendo hacia el oeste, las zonas más al este comienzan a producir menos, colocando las fichas numeradas de resultados de dados en las nuevas zonas, por lo que hay que estar muy al tanto de quitar marcadores ajenos, cosa que no siempre es posible.
La segunda es que hay algunas zonas del tablero en las que construir una vía te da derecho a colocar otra gratis.
Para finalizar, y dada la gran cantidad de cartas que se consiguen a media partida, después del fin del turno del jugador activo, se genera un turno extra para los otros jugadores en el que solo se puede construir o comprar cartas de desarrollo, como en las partidas a 5 y 6 jugadores del Catán básico.
Componentes
El tablero del juego es muy grande y robusto, con lo que no va a sufrir nada a pesar de que le deis mucho uso. Las ilustraciones son muy detallistas y el resultado final es magnífico, precioso casi diría. Mucha madera para cada uno de los cuatro jugadores y unas instrucciones bellamente ilustradas, con ejemplos de las acciones bien claros. Incluso el detalle de los dados, uno rojo y otro azul, como la bandera de USA, es divertido. Unas monedas funcionales, quizás algo pequeñas (cuesta cogerlas).
La única pega que le vamos a poner es que las cartas de materias y de desarrollo son de un cartón demasiado fino, por lo que requerirán enfundado (cosa que no me gusta).
Un precio más que ajustado para el material que trae y el buen juego que es.
Valoración del juego
Tiene miga el juego aunque no lo parezca a primera vista.
No es tan fácil cuadrar la construcción de colonos para fundar ciudades con la creación de vías para unir ciudades y poder entregar mercancías liberadas por la construcción de las ciudades.
Es primordial, al menos así lo he sufrido en mis propias carnes las tres partidas realizadas, adentrarse cuanto antes en el oeste, para así poder ir liberando mercancías, pero lo suficientemente lejos como para que los jugadores contrarios no lo tengan demasiado fácil al entregar las suyas propias.
Además, una cosa que me ha gustado es que ya hay reglas, no oficiales, para que el juego funcione a dos personas. Podéis verlas aquí.
Jugadores: 3 a 4
Edad: 10 años o más
Duración: 100 minutos
Precio: 40 euros
Catán salta de su pequeña isla y se adentra en el primer juego de la serie Historia, que intentará trasladar la mecánica básica del juego original a un entorno distinto, recreando hechos históricos.
En el siglo XIX, las grandes caravanas de colonos atraviesan norteamérica en busca de nuevos territorios, en el oeste. Sería el inicio de una migración sin precedentes en un viaje que duraría meses. Fue el detonante del inicio de la era de los ferrocarriles.
Y de eso va el juego: de ser el primero en construir todas las ciudades y suministrar a otras ciudades todas las mercancías que éstas ciudad producen.
La premisa básica del Catán sigue en pie: tirada de dado para producir materias (en este caso son cereales, ganado, madera, piedra y carbón), un resultado de "7" mueve al forajido a una ciudad y roba una carta de materia de uno de los jugadores con ciudad y la compra de "activos" con esos materiales. El comercio del jugador activo con otros y se acabaron las coincidencias.
No hay pueblos y ciudades, solo estas últimas. No se puede intercambiar con la banca materias 4:1 o 3:1, aunque sale a juego otra característica nueva: el dinero.
Cómo se juega
Muy acertádamente, teniendo en cuenta todas la novedades, los creadores del juego proponen comenzar las dos o tres primeras partidas con un set up inicial predeterminado.
Cada jugador comenzará con 3 monedas, 2 ciudades, una vía y un tren en juego.
En cada uno de tus turnos podrás comprar vías para unir ciudades y conseguir monedas (la primera vez que una ciudad queda unida a otra se consigue 1 moneda por cada ficha de vía usada en la ruta más corta, para los jugadores que hayan construido e intervengan en la ruta), construir colonos (en una de tus ciudades), fabricar trenes (en una de las vías propias), comprar cartas de desarrollo (que te darán ventajas en turnos posteriores si las usas), mover colonos (para poder construir ciudad en alguna encrucijada libre, liberando así una ficha de mercancía) y mover trenes para entregar mercancías liberadas (usando vías propias o ajenas, siempre que se pague una moneda al jugador cuyas vías uses) en ciudades que no sean tuyas.
Otra manera de conseguir monedas es construir en zona costera.
Dos mecánicas muy interesantes.
La primera es que conforme los jugadores se van expandiendo hacia el oeste, las zonas más al este comienzan a producir menos, colocando las fichas numeradas de resultados de dados en las nuevas zonas, por lo que hay que estar muy al tanto de quitar marcadores ajenos, cosa que no siempre es posible.
La segunda es que hay algunas zonas del tablero en las que construir una vía te da derecho a colocar otra gratis.
Para finalizar, y dada la gran cantidad de cartas que se consiguen a media partida, después del fin del turno del jugador activo, se genera un turno extra para los otros jugadores en el que solo se puede construir o comprar cartas de desarrollo, como en las partidas a 5 y 6 jugadores del Catán básico.
Componentes
El tablero del juego es muy grande y robusto, con lo que no va a sufrir nada a pesar de que le deis mucho uso. Las ilustraciones son muy detallistas y el resultado final es magnífico, precioso casi diría. Mucha madera para cada uno de los cuatro jugadores y unas instrucciones bellamente ilustradas, con ejemplos de las acciones bien claros. Incluso el detalle de los dados, uno rojo y otro azul, como la bandera de USA, es divertido. Unas monedas funcionales, quizás algo pequeñas (cuesta cogerlas).
La única pega que le vamos a poner es que las cartas de materias y de desarrollo son de un cartón demasiado fino, por lo que requerirán enfundado (cosa que no me gusta).
Un precio más que ajustado para el material que trae y el buen juego que es.
Valoración del juego
Tiene miga el juego aunque no lo parezca a primera vista.
No es tan fácil cuadrar la construcción de colonos para fundar ciudades con la creación de vías para unir ciudades y poder entregar mercancías liberadas por la construcción de las ciudades.
Es primordial, al menos así lo he sufrido en mis propias carnes las tres partidas realizadas, adentrarse cuanto antes en el oeste, para así poder ir liberando mercancías, pero lo suficientemente lejos como para que los jugadores contrarios no lo tengan demasiado fácil al entregar las suyas propias.
Además, una cosa que me ha gustado es que ya hay reglas, no oficiales, para que el juego funcione a dos personas. Podéis verlas aquí.
Jugadores: 3 a 4
Edad: 10 años o más
Duración: 100 minutos
Precio: 40 euros
domingo, abril 22, 2012
Libro 6: La última galera del Rey
Comienzo con un inciso, creo que necesario, para ser honesto.
Quiero considerar que soy amigo de Ricard Ibáñez, y que él lo es mío (diría que al menos por compartir sus ronquidos huracanados estilo Gorila Magila me lo debe), pero en la crítica a este libro quiero ser imparcial y haré todo el esfuerzo posible por conseguirlo.
Ponmo la crítica que he añadido a www.anobii.com porque creo que es cierta, y luego paso a matizar cosas:
Ricard Ibáñez es un gran fabulador, que domina como pocos el lenguaje del siglo de oro y que se arranca sin tapujos en la novela de esa guisa. Aunque al principio choca un poco, enseguida te sumerges en la historia de los Tercios que lucharon en la batalla de Lepanto y en la historia de Cervantes en concreto. Las notas de personajes, los apuntes históricos y la descripción de la batalla más famosa son impecables. La estructura de la novela, con capítulos cortos hacen que saltes de escena en escena rápidamente cuando es necesario (la batalla) y algo más pausadamente cuando no se combate.
Se nota que domina la época y que le encanta hacer sumergir al lector en ese mundo que, más mediocremente que bien, otro escritor como Reverte, nos ha querido enseñar con sus novelas de Alatriste. Creo que Ibáñez supera a Reverte en ese sentido, quizás no en la acción, pero es algo que no tengo en demasiada cuenta cuando leo una buena novela.
A mí me han quedado unas ganas tremendas de hacerme con otra de sus novelas, Mesnada. De las otras tres, la de la Monja Alférez ya la tengo en la pila de pendientes.
Ricard tiene una carrera de Historia de América, pero a lo largo de su carrera de escritor (novelas y juegos de rol) ha cultivado tanto la edad media (Aquelarre) como el siglo de oro, especialmente en sus novelas e incluso en el juego de rol de Alatriste.
A diferencia de Reverte con ese personaje, Ricard ha escrito la novela tal y como se hablaba en aquella época (quiero creer que si). No es fácil de leer en algunos momentos precisamente por eso, aunque los capítulos cortos hacen que se lleve bien.
No tiene mucha acción estilo espada y saja y corta, pero sí es intenso en descripciones y muy didáctico en hacernos ver cómo se vivía en esa época y los dilemas morales que tenían sus habitantes.
Como dije en la crítica para la web, es una novela que me ha llenado, que recomiendo que cojáis y leáis. Puede que no os guste como a mí, pero saldréis enriquecidos, con más conocimientos.
Y como dice mi padre: "ya sé algo nuevo, me puedo ir a dormir por hoy" (o algo por el estilo).
Aquí el listado de los libros leídos, con sus links a los comentarios.
Quiero considerar que soy amigo de Ricard Ibáñez, y que él lo es mío (diría que al menos por compartir sus ronquidos huracanados estilo Gorila Magila me lo debe), pero en la crítica a este libro quiero ser imparcial y haré todo el esfuerzo posible por conseguirlo.
Ponmo la crítica que he añadido a www.anobii.com porque creo que es cierta, y luego paso a matizar cosas:
Ricard Ibáñez es un gran fabulador, que domina como pocos el lenguaje del siglo de oro y que se arranca sin tapujos en la novela de esa guisa. Aunque al principio choca un poco, enseguida te sumerges en la historia de los Tercios que lucharon en la batalla de Lepanto y en la historia de Cervantes en concreto. Las notas de personajes, los apuntes históricos y la descripción de la batalla más famosa son impecables. La estructura de la novela, con capítulos cortos hacen que saltes de escena en escena rápidamente cuando es necesario (la batalla) y algo más pausadamente cuando no se combate.
Se nota que domina la época y que le encanta hacer sumergir al lector en ese mundo que, más mediocremente que bien, otro escritor como Reverte, nos ha querido enseñar con sus novelas de Alatriste. Creo que Ibáñez supera a Reverte en ese sentido, quizás no en la acción, pero es algo que no tengo en demasiada cuenta cuando leo una buena novela.
A mí me han quedado unas ganas tremendas de hacerme con otra de sus novelas, Mesnada. De las otras tres, la de la Monja Alférez ya la tengo en la pila de pendientes.
Ricard tiene una carrera de Historia de América, pero a lo largo de su carrera de escritor (novelas y juegos de rol) ha cultivado tanto la edad media (Aquelarre) como el siglo de oro, especialmente en sus novelas e incluso en el juego de rol de Alatriste.
A diferencia de Reverte con ese personaje, Ricard ha escrito la novela tal y como se hablaba en aquella época (quiero creer que si). No es fácil de leer en algunos momentos precisamente por eso, aunque los capítulos cortos hacen que se lleve bien.
No tiene mucha acción estilo espada y saja y corta, pero sí es intenso en descripciones y muy didáctico en hacernos ver cómo se vivía en esa época y los dilemas morales que tenían sus habitantes.
Como dije en la crítica para la web, es una novela que me ha llenado, que recomiendo que cojáis y leáis. Puede que no os guste como a mí, pero saldréis enriquecidos, con más conocimientos.
Y como dice mi padre: "ya sé algo nuevo, me puedo ir a dormir por hoy" (o algo por el estilo).
Aquí el listado de los libros leídos, con sus links a los comentarios.
viernes, abril 20, 2012
Filias y fobias (I)
No es secreto que me gustan los gatos.
Adoro esa manera de comportarse que tienen, entre independiente y atenta, moviéndose casi siempre en segundo plano. Sin muchas exigencias aparte de algunos mimos, comida, agua y arena limpia donde poder hacer sus necesidades. Sin molestar demasiado, pero pidiendo aquello que creen en el momento que necesitan.
Tampoco es secreto que no me gustan los perros.
Ruidosos e inoportunos casi siempre, a pesar de ser fieles, tienen necesidades que no pueden satisfacer en una cajita de arena, con lo que hay que estar pendientes varias veces al día de ayudarles y pasearlos. Mucho más sucios que los gatos. No es que les tenga miedo (no demasiado al menos), pero me repelen.
Adoro esa manera de comportarse que tienen, entre independiente y atenta, moviéndose casi siempre en segundo plano. Sin muchas exigencias aparte de algunos mimos, comida, agua y arena limpia donde poder hacer sus necesidades. Sin molestar demasiado, pero pidiendo aquello que creen en el momento que necesitan.
Tampoco es secreto que no me gustan los perros.
Ruidosos e inoportunos casi siempre, a pesar de ser fieles, tienen necesidades que no pueden satisfacer en una cajita de arena, con lo que hay que estar pendientes varias veces al día de ayudarles y pasearlos. Mucho más sucios que los gatos. No es que les tenga miedo (no demasiado al menos), pero me repelen.
miércoles, abril 18, 2012
Cargadito...
... de trabajo y de mala sangre.
El trabajo son rachas, como siempre, pero hemos encadenado tres que me han tenido hasta las tantas intentando arreglar los problemas.
Además, últimamente (vaya, qué casualidad, desde que tenemos nuevo des-gobierno) no paro de mosquearme cada vez que leo/escucho/veo alguna noticia.
Supongo que tendré que volver a dar rienda suelta a mi enanito gruñón en el blog porque no es sano estar todo el día en tensión, que luego duermo poco.
Llevo como un mes a base de 5 horas escasas de sueño al día, y eso me está pasando factura. Con lo que yo era para dormir y en lo que me he quedado, tsk.
Menos mal que todos los jueves y los domingo por la tarde juego con los amigos (y en casa alguna tarde también, que parece que mi maligno plan lúdico comienza a dar sus frutos, mwhahahahaha).
PD: Por cierto, es la entrada 600 de este blog. Cerveza para todos los que me lo recuerden la próxima vez que nos veamos.
PDD: En serio, que sí.
El trabajo son rachas, como siempre, pero hemos encadenado tres que me han tenido hasta las tantas intentando arreglar los problemas.
Además, últimamente (vaya, qué casualidad, desde que tenemos nuevo des-gobierno) no paro de mosquearme cada vez que leo/escucho/veo alguna noticia.
Supongo que tendré que volver a dar rienda suelta a mi enanito gruñón en el blog porque no es sano estar todo el día en tensión, que luego duermo poco.
Llevo como un mes a base de 5 horas escasas de sueño al día, y eso me está pasando factura. Con lo que yo era para dormir y en lo que me he quedado, tsk.
Menos mal que todos los jueves y los domingo por la tarde juego con los amigos (y en casa alguna tarde también, que parece que mi maligno plan lúdico comienza a dar sus frutos, mwhahahahaha).
PD: Por cierto, es la entrada 600 de este blog. Cerveza para todos los que me lo recuerden la próxima vez que nos veamos.
PDD: En serio, que sí.
sábado, abril 07, 2012
Libro 4: La nave de los hielos
Michael Moorcock es conocido por su saga de novelas de fantasía ambientadas en el Multiverso, ese conjunto de esferas de mundos que se entrecruzan y que están abocadas al Caos y la destrucción, por muchos héroes arquetípicos, el Campeón Eterno como concepto, que las habiten con uno u otro nombre. Elric de Melniboné, Corum, Dorian Hawkmoon, Erekossë, Jerry Cornelius o la familia von Beck, todos son héroes condenados de antemano a fracasar en la lucha entre Ley y Caos, en un juego eterno que lleva la Balanza Eterna.
Sin embargo, Moorcock sabe escribir otras cosas y dos de sus mejores novelas, al menos para mi gusto no tienen nada que ver con ese ciclo tan largo. Se trata de He aquí el hombre (novela que perdí al prestarla a un "amigo" hace tantos años como 18) y de esta novela que he leído, La nave de los hielos.
Para empezar, decir que es una novela de pocas páginas, donde yo creo que mejor se desarrolla el trabajo de Moorcock. En una Tierra que ha sufrido un holocausto nuclear (o lo parece) todo está cubierto por hielo y la vida se desarrolla dentro de la supervivencia de sus gentes y su medio de vida: la caza de ballenas a bordo barcos de trineos. Ocho ciudades rivalizan con la caza y el comercio, en una lucha por tener la flota de barcos mejor equipada y más grande, para poder controlar el mercado de la carne y las pieles.
El protagonista de la novela, Konrad Arflane, intenta acabar con una vida fracasada después de perder su barco, adentrándose a pie en los hielos eternos. Sin embargo, la casualidad quiere que se encuentre con un moribundo que le da una nueva meta en su vida, salvándolo y llevándolo a la ciudad rival donde se entera que es Pyotr Rorsefne, el Lord Comandante. Los dos son los extremos opuestos en cuanto a forma de vida. Los Rorsefne son cosmopolitas, adinerados, buscadores de calor (algo sacrílego para el modo de pensar de Konrad, que cree en una especie de Diosa del frío y los hielos) y la comodidad, mientras que Konrad es estricto en el seguimiento de un estilo de vida austero y acorde con el frío del mundo en el que vive.
Está claro que el clima está cambiando y aquí es donde también ambos difieren, uno adaptándose y no negándolo, el otro ignorando ese cambio evidente y dejándose morir... hasta que conoce a la hija de Pyotr y todo se derrumba para él, más incluso cuando se le propone la aventura de su vida.
Rorsefne salió en busca de Nueva York, la ciudad donde todo empezó, y la encontró, aunque tuvo que regresar sin llegar a entrar. Recluta a Konrad como capitán de su nave y muere, dejando que Konrad, su hija y marido y un puñado de marinos hagan el viaje, en el que más mal que bien se aventuran. En ese viaje todo se rompe cuando comete adulterio con la hija de Rorsefne y están apunto de morir varias veces.
Apuntaban por ahí que tiene paralelismo con las historia de Moby Dick de Herman Melville. Quizás, pero al no haberla leído, no puedo asegurarlo.
Es en resumen una narración distinta de la típica lucha del protagonista contra sus creencias cuando se topa con que quizás no sean verdaderas o cuando se enfrenta con las de otros. Un personaje trágico que termina por desaparecer el mundo hastiado de los cambios y que se deja derrotar por el mundo en el que vive.
Un final algo descorazonador que no desentona con la narración fría y casi neutra de toda la novela.
Aquí el listado de los libros leídos, con sus links a los comentarios.
Sin embargo, Moorcock sabe escribir otras cosas y dos de sus mejores novelas, al menos para mi gusto no tienen nada que ver con ese ciclo tan largo. Se trata de He aquí el hombre (novela que perdí al prestarla a un "amigo" hace tantos años como 18) y de esta novela que he leído, La nave de los hielos.
Para empezar, decir que es una novela de pocas páginas, donde yo creo que mejor se desarrolla el trabajo de Moorcock. En una Tierra que ha sufrido un holocausto nuclear (o lo parece) todo está cubierto por hielo y la vida se desarrolla dentro de la supervivencia de sus gentes y su medio de vida: la caza de ballenas a bordo barcos de trineos. Ocho ciudades rivalizan con la caza y el comercio, en una lucha por tener la flota de barcos mejor equipada y más grande, para poder controlar el mercado de la carne y las pieles.
El protagonista de la novela, Konrad Arflane, intenta acabar con una vida fracasada después de perder su barco, adentrándose a pie en los hielos eternos. Sin embargo, la casualidad quiere que se encuentre con un moribundo que le da una nueva meta en su vida, salvándolo y llevándolo a la ciudad rival donde se entera que es Pyotr Rorsefne, el Lord Comandante. Los dos son los extremos opuestos en cuanto a forma de vida. Los Rorsefne son cosmopolitas, adinerados, buscadores de calor (algo sacrílego para el modo de pensar de Konrad, que cree en una especie de Diosa del frío y los hielos) y la comodidad, mientras que Konrad es estricto en el seguimiento de un estilo de vida austero y acorde con el frío del mundo en el que vive.
Está claro que el clima está cambiando y aquí es donde también ambos difieren, uno adaptándose y no negándolo, el otro ignorando ese cambio evidente y dejándose morir... hasta que conoce a la hija de Pyotr y todo se derrumba para él, más incluso cuando se le propone la aventura de su vida.
Rorsefne salió en busca de Nueva York, la ciudad donde todo empezó, y la encontró, aunque tuvo que regresar sin llegar a entrar. Recluta a Konrad como capitán de su nave y muere, dejando que Konrad, su hija y marido y un puñado de marinos hagan el viaje, en el que más mal que bien se aventuran. En ese viaje todo se rompe cuando comete adulterio con la hija de Rorsefne y están apunto de morir varias veces.
Apuntaban por ahí que tiene paralelismo con las historia de Moby Dick de Herman Melville. Quizás, pero al no haberla leído, no puedo asegurarlo.
Es en resumen una narración distinta de la típica lucha del protagonista contra sus creencias cuando se topa con que quizás no sean verdaderas o cuando se enfrenta con las de otros. Un personaje trágico que termina por desaparecer el mundo hastiado de los cambios y que se deja derrotar por el mundo en el que vive.
Un final algo descorazonador que no desentona con la narración fría y casi neutra de toda la novela.
Aquí el listado de los libros leídos, con sus links a los comentarios.
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