martes, julio 30, 2013

Libro 19: Con otros ojos

Este lo he terminado a caballo entre 2012 y 2013, pero como me quedaban pocas páginas lo añado a 2012... y no, no hago trampas ;)

Fue novela finalista del premio Minotauro, el mejor dotado (económicamente) de toda Europa, y la verdad es que se nota que podría haberlo ganado.

Aunque conozco un poco a su autor (Fabián me arbitró partidas de Ars Magica en 1993-95) no soy sospechoso de ser parcial.

En un futuro no muy lejano, la telepatía se ha convertido en un medio habitual de comunicación. En realidad se consigue gracias a unos nanobots en el cerebro, que consigue intercambiar y transmitir pensamientos y emociones, llegando incluso a poder manejar máquinas con la mente.

La historia ve de Raimón Wang, un policia mental encargado de resolver delitos y asesinatos cometidos por telepatía; una nueva clase social no muy bien vista por la sociedad pero necesaria para poder controlar ese nuevo mundo. ¿Cómo lo hace? Pues registrando los recuerdos de los sospechosos en busca de pensamientos incriminatorios.

Evidentemente, como pasa ahora con internet, el control de los pensamientos es cuando menos, critacable... pero el límite entre el control y el libre albedrío del uso de semejante poder es difuso.

Entre los grupos opuestos al sobreuso de la tepé, estaba Constantino Vidal, un infoneurólogo, que muere de una forma imposible, siendo asignado a esclarecer su muerte. Lo que parece evidente deja de serlo y su vida y sus convicciones morales se verán enfrentadas, retorcidas y al final cambiadas.

La verdad es que me ha agradado, y me ha recordado a varios cuentos y novelas de Philip K. Dick (El informe de la minoría, por ejemplo) o de Dan Simmons (Hyperion).

Quizás se queda un poco coja en el sentido de que la narración no es redonda, de que algunas cosas pasan porque sí (o eso parece), pero en general se lee con agrado y bastante rápido.

Además, como va publicando su autor en Facebook, muchas de las cosas que aparecen en la novela comienzan a ser posibles en la realidad. Quizás, dentro de no mucho, podamos sentirnos superados por los acontecimientos.

Recomendada.

PD: Perdón, llevaba en la recámara sin acabar más de 6 meses. Imperdonable.

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