Diría que es la tercera vez que vamos a este céntrico restaurante de Málaga.
Su aspecto desde fuera es del típico restaurante para "guiris" que buscan paella y vino (de garrafón) con casera. Y nada más lejos de la realidad.
Se trata de un restaurante temático sobre el arroz, en el que se pueden disfrutar de hasta 26 variedades de arroces, caldosos, melosos o secos en un ambiente de patio andaluz realmente conseguido (aunque no es de verdad). Sin estridencias, toda la pared llena de barriles de vino donde se explica lo que tienen esos platos de arroz.
Unos entrantes realmente ricos (tapa, media ración y ración), de los que no conviene abusar si luego van los arroces, sirven para que preparen el plato principal, que tardará como manda el canon 20 minutos y que servirán en paella o marmita, dependiendo si es caldoso o no.
La primera vez que fuimos el fumet del arroz que pedimos (un caldoso Malagueño, si no recuerdo mal, con boquerones) me supo falto de sal... pero las siguientes veces acertamos con el arroz que hay que pedir: Arroz a banda. Supongo que los habrá mejores (y otras veces que vayamos cambiaremos, me llama ese arroz con caracoles) pero su cocinero jefe, alicantino, lo borda.
Y de entre los postres (cinco contados) hay que pedirse el Helado de Málaga con piñones y reducción de PX. Su-bli-me.
El precio más que ajustado, unos 20 euros con bebida. Los arroces son abundantes, da para llenar el plato dos veces.
Lo dicho, es de los de repetir.


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