Menos mal que hice de no-optimista, porque si no sería como para deprimirse un poco.
Está casi finalizada, pero es eso, casi.
Faltan tres o cuatro (cinco o seis más bien) por acabar. Hoy lunes 1 de agosto, primer día de vacaciones estaremos en casa esperando a que nos instalen la puerta corredera, pinten y estuquen dos paredes (las damnificadas por la instalación, una del recibidor y otra del comedor; ayer vaciamos y movimos la estantería), coloquen los tiradores que faltan, el tubo decorativo de la campana de la placa de inducción, los dos copetes que hubieron que cortar por la ventana.
Y me temo que para el viernes quedarán los últimos tres detalles (¿cuántos van ya?): los dos cristales de la parte superior de la ventana, mover el toldo y colocar el tubo estractor de la caldera.
Y con eso si estará todo. ¿Que no será para el viernes? Pues casi que no, pero esta vez sí quiero ser optimista.
Mañana iremos a Madrid, Wen y yo solos, a ver museos y conocer algo de la capital del reino.
Pero eso será... otra historia.
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