Comenzaba bien, con tres días en Madrid que nos cojimos Wen y yo, lejos de Málaga, para visitar museos, estrictamente. No hemos visto nada o casi nada fuera del centro (zona Congreso y Prado), solo tres museos y los restaurantes donde hemos comido (bastante bien, por cierto).
El que más nos ha gustado, evidentemente, ha sido el del Prado. Qué enormidad. Qué maravillosidad. Esos cuadros que te asaltaban casi por sorpresa al entrar en las salas y que te hacían estremecer, con un "leñes, no sabía que estaba aquí", o un "¿tan grande es?", o el contrario "¿tan pequeño?". El que más me ha gustado a mí ha sido El Jardín de las Delicias, de El Bosco.
El Thyssen estuvo bien, gracioso incluso. Mucho mejor la colección permanente que la personal de la baronesa, al menos para mi gusto (demasiado arte americano que a mí no me dice nada). El mejor, y en eso coincidimos Wen y yo fue El Espejo de Vestir, de Berthe Morisot. Curioso fue que bastantes de las obras impresionistas de esta colección estén en el Thyssen de Málaga, al que debemos una visita antes de que acabe el mes. La exposición de Antonio López masificada, y sí, está bien, pero no sé... no es lo mío el realismo fotográfico (aunque su autor diga que no es eso lo que hace).
Luego lo peor, el Reina Sofía. A parte de las salas de El Guernika y cuadros sueltos de Picasso, el resto no es para mí nada interesante. Vanguardismo, lienzos en blanco que, oh sorpresa, se llaman Blanco Intenso y cosas del estilo hizo que me aburriese un poco. Eso, y que era el tercer día de caminar y caminar, claro.
Fue ese último día cuando comenzaron a dormírseme dos dedos de la mano izquierda y una pequeña recaída de hemorroides por el caminar tanto. Nada que me preocupase, hasta que comenzó a ir subiendo por el brazo el adormecimiento. Como tenía visita en la Vall d'Hebrón el viernes siguiente tampoco me dí prisa. Allí me dijeron que sí, que parecía un brote sensitivo, suave, en sitio ya afectado hacía 4 años, por lo que no recomendaban corticoides en vena a menos que fue a perdida de fuerza o coordinación. Que si pasabas, les avisara sin demora y que hablarían con los de Carlos Haya para que pusieran tratamiento.
No tuve tiempo, claro, porque el día siguiente (sábado 12) eran las Tierra de Nadie y los camisetas naranja debíamos dar el callo por toda esa gente genial que van a pasar 4 días en grande. Allí ni me preocupé por las molestias, aunque sí es verdad que la fuerza ya no era la misma. El resultado de las jornadas fue magnífico: nos lo pasamos en grande enseñando a jugar y de vuelta la grandísima generosidad de los asistentes reportó a Ayudar Jugando un montón de material, en forma de 8 cajas que aguardan en casa ahora mismo el cómo llegar a Barcelona. El juego de las jornadas fue King of Tokyo, divertido donde los haya y rápido.
El martes tocó visita a urgencias y comencé tratamiento de cinco días a base de corticoídes (4 gr. en descenso), seguido de 30 días a base de pastillas (100 mgr. en descenso). Ahora mismo algo mejor, con sensibilidad a medias, coordinación más o menos bien y algo de fuerza disminuida.
Las obras en casa siguen a falta de dos detalles, pero vamos, es cocina plenamente operativa desde hace 3 semanas aproximadamente. A ver cuando pongo las fotos.
Y por lo demás, agobiado por el calor. Pero era algo sabido que en Málaga frío como que no hace.
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