martes, abril 22, 2008

¡Cuánto daño...

... han hecho los Eurogames!

Recuerdo, con una década menos, tardes enteras jugando en una mesa con 4 o 5 personas más a juegos de tablero, llamados en aquel entonces de simulación. Partidas emocionantes, en las que tenías que esforzarte por conseguir que no te arrinconaran en una esquina del mapa. Partidas en las que tenías que competir ferozmente con el resto si querías ganar y en las que tus acciones afectaban a los demás, y al revés naturalmente. Partidas en las que la diplomacia, los tratos y, por supuesto, las puñaladas traperas, estaban a la orden del día. Partidas que tenías que dejar anotadas para continuarlas otro día, porque tu madre te esperaba en casa con la cena (fría ya en el plato) y sabías que te caería una señora bronca por "perder tiempo con algo sin provecho".

Pero no sé cuando (porque no suelo estar muy atento, la verdad), algún diseñador de juegos pensó que mejor hacer 10 juegos de duración más corta en lugar de 2 con sustancia y comenzó a meditarlo y a llevarlo a cabo.

Supongo que primero pensó en quitar el azar, porque no lo veía bien y claro, eso de que haya que tirar dados y caigan fuera de la mesa o desmonten los montoncitos de cartoncitos que representan tropas, o que haya que sumar resultados y consultarlos en tablas o lo que sea, no está bien... que hay que reordenar los montones y coger la calculadores y eso hace que las partidas sean más largas.
Luego diría, leñes... si quiero acortar la duración, nada de juegos para 6 o 7 jugadores; los hacemos de 3 a 5 como mucho y así acortamos un poco más.
Y luego pensaría, ¡pues si los montoncitos de cartones con símbolos y números y estadísticas también imponen más tiempo! Pues los quitamos, y ponemos "cubitos" de madera de colorines. Menos tiempo y más rapidez.
Y entonces, si no tenemos símbolos ni números ni fichitas no necesitamos reglas con tablas (porque también nos hemos cargado las tiradas de dados que simulaban el azar), reducimos los reglamentos, naturalmente. Y de 20 o 30 páginas pasamos a 4 páginas y porque las rellenamos de dibujitos molones.
Y ya que estamos, ¿qué es eso de interactuar con el resto de jugadores? Nada, nada, que esto sea un "multi-solitario" y acabamos antes. Todos juegan, hacen sus acciones según las pocas reglas y que no se afecten, porque claro, eso puede provocar frustacción y mal karma entre los contrincantes.
Así que, ya que estamos, nada de que no sepan quien va ganando (nada de ocultar "dinero" o posiciones o puntos de victoria), ponemos alrededor del tablero un contador de puntitos y que se vea en todo momento quién lleva ventaja.

Y supongo que aquí se acabaron los retoques para reconvertir una sana competición por ganar, en una loca carrera por mover cubitos de madera alrededor de un tablero.

Y es que me duele que cuando voy a jugar los jueves al Queimada e intentas explicar una de las reglas de uno de los juegos pre-eurogames, te digan que eso de que te puedan eliminar de la partida no mola. O que no se aclaran con lo de sumar tantos bonificadores por las acciones de los otros jugadores. O que un juego de dados tiene que ser malo... porque sí, malo por tener dados. O que se echen las manos a la cabeza porque no solo hay un objetivo por ganar, sino que cada jugador tiene uno propio y hay que estar atento a ambas cosas para evitar que te ganen. O que nadie intente afectar las acciones de los otros jugadores... porque no se tiene costumbre, claro.

Reflexiones, meras reflexiones, después de una partida a un juegazo como es Illuminati.

A ver si con algo de esfuerzo, conseguimos que los euro-trashers se conviertan un poco en ameri-gamers (pero sin figuritas, ¿eh?).

PD: Menudo post friki que me ha salido. Disculpen ustedes.

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