... como un huevo (y comienzo a parecerlo de verdad, que mi coronilla está más que despejada).
Para un día que no me llevo el paraguas plegado en la mochila, hoy va y cae el diluvio a la hora de venir para casa. Después de esperar media hora estaba ya algo desesperado, hasta que he recordado que casi justo debajo de la oficina hay una tienda de chinos.
Me he bajado, mojado un poquito solo, y me han tomado el pelo como a un chino.
Vaya casualidad que los paraguas de 3 euros estaban agotados y solo les quedaban de los de 9 euros.
Como no quería costiparme más de lo que estoy he pagado y me he ido a casa.
Al menos ahora tengo un paraguas automático para desplegar y automático para recoger.
Lo que hace la tecnología... y los chinos.
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