Parafraseando a Gandalf en su caída de Moria, el tema me viene que ni al dedillo.
Este sábado es el día de puertas abiertas del Templo de la Sagrada Familia de Barcelona. Y todos los que no la han visto hace poco deberían ir. Todos.
En serio, es impresionante y está avanzando a pasos agigantados.
Para muestra un botón; pasaros por mi flickr.
Y quizás sea una de las últimas veces que la veamos en pie.
Soy de la opinión que la historia de ficción se "repetirá" y que a pesar de todo, algo pasará cuando ese maldito AVE pase a escasos 30 centímetros de una pantalla de hormigón que piensan poner como seguro para un Templo que NO tiene cimientos, porque se comenzó a construir en 1882 (no por Gaudí) como iglesia neogótica meramente, y porque en esos años no se construían cimientos. A pesar de los que muchos arquitectos dicen, Fomento, la Generalitat y el Ajuntament de Barcelona quieren hacerlo pasar por ahí. Con lo fácil que sería usar las vías de la calle Aragón que llevan a Sant Andreu Comtal y antes a escasos 300 metros de la Sagrera.
Pero no, el Sr. (por llamarlo de alguna manera) Clos, y por ende el Sr. Hereu, necesitan quedar inmortalizados, inscritos en la posteridad como los creadores de la "obra moderna" del intercambiador de la Sagrera. Pero si todo va mal, quedarán como los destructores de la Sagrada Familia.
Y si eso pasa, ¿quién tendrá la culpa? ¿alguien asumirá responsabilidades o será lo mismo que con las grietas en el Prat?
Tendré el día pesimista, supongo. Pero yo por si las moscas iría a visitarla cuanto antes.
Venid, insensatos, venid.
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