No recuerdo desde cuando, pero me sé alguien impulsivo.
En la escuela primaria era apocado, tímido, timorato, empollón, casi sin amigos... y varios sinónimos mas que ahora mismo no se me ocurren. Pero era constante, muy constante. Me ponía a hacer algo y lo acababa.
No sé qué fue lo que me hizo cambiar ni cuando, pero pasé de eso a ser mucho más abierto, menos tímido (aunque aún me pongo muy rojo ante cualquier comentario), pero impulsivo, explosivo en mis reacciones.
Recuerdo que cuando estaba en 2º de BUP mi afición por la lectura estaba en su punto álgido. Hacía una ficha de cada libro, con sus datos, sus anotaciones, mis comentarios y una calificación. Ese año llegué a las 98 (aún conservo las fichas en casa de mis padres). Ese año conocí a alguien parecido a mí, un amigo con el que compartiría muchas cosas: M. A la postre dejamos de ser amigos (muchos años después) por "culpa" de mi ex (historia que he contado alguna vez, pero no aquí; quizás algún día). Él fue el culpable que, después de leer un relato de 5 páginas que escribió con esfuerzo y sudor para el concurso anual de literatura del colegio, cogiera un folio y que en dos clases tuviera un relato de la misma temática (la percepción de una realidad por parte del personaje que no creía posible) y que me animara a presentarlo. Ese año él no ganó, pero yo sí. Y durante 3 años más... aunque uno de ellos el relato lo presentase mi hermano en su nombre. El último año mi hermano me ganó y ahí dejé el instituto.
Que me lío. El tema viene porque hoy, no sé porqué me he acordado de un cuento que escribí hace casi un año, un encargo de mi dama, y de un amigo mío Javier Albizu (podeis ver un link a mano derecha, Palabras desde otro mundo).
Wendeling me dijo que estaban a punto de abrir una web de relatos cortos "oscuros" y que si me atrevía a escribir uno. Le dije que sí (primer impulso, ni siquiera lo pensé).
De repente, mientras ella hablaba y me contaba como debía ser, donde estaba, la historia detrás de la web, un rayo me iluminó, sentí una cosa en las tripa (no, no es que fuese mal de vientre) y comencé a escribir frenéticamente. Justo cuando acababa de contarmelo todo le dije que ya lo tenía, que me dejase 1 minuto para corregir cosas y que se lo enviaba. Y parece que le gustó... a ella y a más gente.
Y me he acordado de Javier Albizu porque me da rabia, que a mi no me cuesta escribir pero no lo hago, no tengo constancia... y a él le cuesta, tiene la idea, la escribe una y otra vez y nunca nunca está contento con el resultado final. Hay veces en que me acuerdo de él y pienso que soy un estúpido por no intentar siquiera hacer como Javi: esforzarme y escribir.
Pero soy así, impulsivo y nada constante.
Si ya me cuesta a veces incluso con las traducciones y eso que me reportan un beneficio.
En fin, una anécdota como cualquier otra.
Mañana si me acuerdo os pongo el relato corto a ver qué os parece.
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