Iba a seguir hablando de mis vacaciones... pero es que hoy he alucinado muy mucho y, porqué no decirlo, me he puesto de muy mala leche. Si ya me caían mal ahora es que me caen peor.
Donde trabajo, y desde hace no demasiado, tenemos a un cliente "especial": ERC. Sí, estos botarates de tres al cuarto tenían un espacio compartido en una de nuestras máquinas (con más clientes y a través de un distribuidor). Como "buenos" políticos, tienen a un informático del partido, que quizás sepa, pero lo demuestra poco. No es la primera vez que tengo que explicar cosas que se supone que deberían saber, pero bueno, es mi trabajo. A raíz del mal uso que le daban al correo (bloquearon varias veces el servidor) al final les convencimos de que necesitaban una máquina en exclusiva para ellos.
A mí me toca batallar con los clientes y ahora ya eran clientes directos nuestros. Les configuramos la máquina y lo primero que pide es tener acceso root via SSH exclusivo para él. Genial; un problema menos y ya se la administrará él como quiera.
¡Craso error!
Primera llamada del viernes la de este hombre: qué porqué la versión del php era diferente de la que tenía en una máquina que administra en sus oficinas. Respuesta: pues ni idea, no tego acceso a ninguna de las dos (ya no tengo acceso ni a la que le hemos configurado nosotros así que...).
¡Segundo craso error!
¿Para qué le dije eso? Fueron 20 minutos intentando explicarle que no podía saber si era o no cierto, pero que una máquina configurada a partir de un disco clonado la versión era la x.x.9 y no la x.x.11
Todo esto para al final decirme que había unas páginas que antes de veían en la máquina compartida y ahora no (no te jiba, haber empezado por ahí). Quedamos en que me pase la url y que comprobaría si es un tema de permisos (100% seguro que era eso y no la versión). Pareció que todo quedó bien.
Hoy la primera llamada es del distribuidor que tenía a ERC.
Que ya me vale.
Que al cliente no se le discute.
Que al cliente hay que darle la razón.
Que el cliente lo llamó hecho una furia dos veces.
Que si fui maleducado.
Que si me disculpe.
Vamos, que he alucinado bien una media hora.
Es decir, al cliente no sé que tendría que haberle dicho, pero en ningún caso la verdad. He llegado a la conclusión que o los políticos viven en otro mundo, o es que mienten tanto que al final piensan que todos lo hacen.
Señor informático de ERC:
No puedo confirmarle que las versiones de php de sus máquinas son diferentes y el porqué lo son porque en un caso nunca tuve acceso a ella y en el otro usted mismo me quitó el acceso, así que no puedo verlo.
Sí puede decirle que un disco clonado de esa máquina tiene la versión x.x.9
No puedo decirle cual es el fallo si no he visto el fallo: o me manda la hoja que lo provoca o no puedo inventarmelo.
Ahora, si lo que quiere es que le diga: señor, sí señor.
O, disculpe su señoría, hemos cometido un error, se lo arreglamos (sin saber qué hay que arreglar y sin poder entrar para arreglarlo)... pues se lo digo.
Pero el que usted me diga que los cerdos rosas vuelan y yo diga si, no significa que eso sea verdad.
Está claro que mi sinceridad me acarreará problemas.
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