Lo intentamos lo mejor que supimos/pudimos.
Vino con amigüitos, unas 8 pulguitas, con las que conviví unos días hasta que la llevé al veterinario. Divertido un rato, eso sí.
En Navidad se la presentamos a la peque de la familia, Marina. Qué asustadas estaban ambas.
Un año después la operamos para que viviera más y mejor.
No se lo tomó muy bien, la verdad.
Fueron 5 años en Barcelona, en un piso casi para ella solita, que hacíamos muchas salidas a la montaña con Wen y la dejábamos a cargo de mi madre.
Un año más tarde conocería a su hermanita, que aunque no lo pareciera era más pequeña. No es que se llevaran muy bien, pero a veces nos sorprendían.
Y hasta hace nada dos días seguía con su vida aunque seguro que ya no estaba bien. Seguía durmiendo a pierna suelta.
Descansa en paz Shotet.
Te echaré tánto de menos.







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