jueves, noviembre 13, 2014

Cada vez...

... más errático en publicar entradas.

Será el tiempo, será el cansancio, no sé.

Este último mes ha sido intenso, pero no tanto como otros años. Estar fuera de la junta de Ayudar Jugando me ha evitado el insomnio y las taquicardias nocturnas, aunque quieras o no, te preocupas.

Noviembre nos hizo ir a Ronda, a recordar momentos y a vivir otros nuevos, que dos años de casados había que celebrarlo de alguna manera.

Nos alojamos en un albergue-casa-rural-dentro-de-Ronda que no sé muy bien cómo definir, Baraka Bed&Breakfast.
Una casa antigua, reformada pero con el toque añejo que necesita y una anfitriona encantadora.




Anahim se convirtió en una amiga; atenta, servicial, cómplice; hubieron conversaciones sobre parejas, relaciones y nos confesó que estaba ilusionada con su nueva pareja a la que conoció por skype. Nos recibió fuera de horario y al saber que estábamos de aniversario nos obsequió con una botellita de cava para que brindáramos. La habitación era ideal y acogedora, el entorno de silencioso y como anclado en el pasado. En la mañana del día siguiente tuvo que ausentarse para llevar al aeropuerto a su pareja (volaba a California) pero a la vuelta nos preparó un gran desayuno casero.



Volveremos, seguro.

Y otro de los motivos (sí, lo dijimos) era volver a un restaurante que hasta ahora es nuestro preferido. Delocos Tapas.
Fuimos el sábado... y el domingo. La historia tiene gracia, y demuestra que nadie es infalible y que desgraciadamente la edad no perdona a la memoria. Hay que avisar que es un sitio minúsculo; la cocina no tendrá más de 4 mts cuadrados en la planta baja, una mesa para dos personas, y arriba 5 mesas para un total de como mucho 18 personas. Tiene terraza exterior (vamos, la calle empedrada al lado del muro

Nos presentamos el sábado convencidisimo de que había reservado a mediodía mesa. Y el dueño, Guillermo, no nos encontraba en la lista para el sábado, pero sí para el domingo. Pero como ya les sonaba nuestra cara, nos sentó en una mesa pequeñita a la entrada que tiene reservada para casos especiales, no sin antes decirle que EVIDENTEMENTE no nos borrara de la reserva del domingo que repetiríamos.

Y comimos como Dios. En serio, no es normal que se puedan hacer esas tapas tan ricas. Son de otro mundo. Y tenemos testigos (¿verdad Gurney?) de que son el no va más. En los dos días repetimos las que más nos gustaron, y probamos bastantes nuevas. En total serían 16 distintas... y nos quedaron como 30 sin probar. Algún día le pediré a Wendeling que saque las fotos de su móvil (me quedé sin batería) y las subiré por aquí.

Aquí está la foto recuerdo con los dueños y cocineros.


Y como era el segundo aniversario, aquí mi regalo de algodón para Wen.



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