martes, abril 29, 2014

Descanse en paz

Ayer recibí una mala noticia que no esperaba recibir nunca: el padre de mi jefe falleció después de estar luchando contra un cáncer desde hacía más de un año.

Juan José era una gran persona, de las que caen simpáticas nada más hablar con él.
Serio en el trabajo pero amable y conciliador. Muy inteligente y presto a ayudar si podía.

Era el gerente de varias empresas, una de las cuales prestó lugar donde la empresa en la que trabajo (su hijo es mi jefe, vamos) tuviera sus oficinas y donde entré por primera vez en 1997 (ha llovido). A pesar de que nos hemos movido mucho de oficinas, volvimos al que considero mi barrio de adopción, Sant Andreu de Palomar, y a la misma oficina, hasta que deslocalizamos todo y hemos trabajo desde casa todos.

Las luchas contra la maldita wifi que no funcionaba, las peleas (amables) con contabilidad por cómo usar el escáner, las magdalenas que les llevaba de tarde en tarde, las preguntas sobre equipos y programas...

Cada vez que volvía a Barcelona intentaba saber de él y de los contables y trabajadores de su empresa (Esther, Ilde, Alba, Montse).

No hace demasiado que supe de su enfermedad e intercambiamos diversos mensajes electrónicos, dándole ánimos y fuerza y demostrándome que estaba fuerte y optimista. Muy optimista por cómo iba todo y cómo iba a ir.

Al final no ha podido ser y me corroe por dentro no poder estar en Barcelona mañana para darle el último adiós.
Lo haré en la distancia e iré a hacerlo personalmente a final de mayo cuando regrese a Barcelona.

Ayer, hablando con Ilde, se me escapaban las lágrimas y me quedo con lo que me dijo: se van siempre los buenos.

Descanse en paz.

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