jueves, mayo 27, 2010

Sobre modos de comportamiento (I)

Recuerdo que en casa de mis padres, con 10 o 12 años, siempre estaba a la greña con mi hermano mediano. Por hache o por be, siempre discutíamos por algo. Pero de manera sileciosa.

No podíamos gritar porque recibíamos. Nuestro papi es (era, que está prejubilado) panadero, y claro, regresaba a las 10 y quería dormir, no ser despertado por dos energúmenos gritones que venía del colegio a las 12 y se volvían a ir a las 15. Así que vivíamos en la cocina y allí bajo la atenta mirada de mami, pues como que poca cosa podíamos hacer.

Aquí, en casa de Wendeling, estoy reviviendo parte de esas riñas y peleas, pero con las voces a todo volumen y con unos interpretes de uno y dos años más. No creo recordar un día en el que una u otra haya subido el registro a más de 120 dB y me haya perforado un poco el oído. Y eso que trabajo, pero parece que no lo entienden. Mi niña hace lo que puede, pero está claro que con solo un poder de autoridad han hecho lo que han querido con ella... y seguirán haciéndolo.

Y yo me tengo que comer las uñas porque no puedo hacer mucho. Decir si digo, pero me parece que por un oído les entra y por otro les sale.

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