... a trabajar desde casa.
Recuerdo que me reí (un poco solo) cuando Pedro me dijo que no es fácil y que me costaría. Luego vinieron dos o tres consejos, uno de los cuales fue el de seguir con la rutina de despertar e ir al trabajo que seguía en Barcelona.
Digamos que el primer día lo hice, los dos siguientes pasé mucho de todo (en pijama y zapatillas, sin peinar ni afeitar) y fue como una revelación ver cómo no podía seguir así.
La rutina de trabajar puede hacer no ver que estás despierto y atento en tus quehaceres laborables hasta que sin querer la comienzas a convertir en rutina "casera".
Menos mal que el (nuevo) lugar de trabajo tiene una puerta corredera que me puede aislar de la casa y sus quehaceres, y que desayunado, vestido y aseado como si fuesemos 10 en la "oficina" funcionas igual de bien que antes. Igual pero con mi chica, claro.
Ahora tocará intentar no hacer cosas fuera del horario laboral... aunque conociéndome como me conozco, si antes no me importaba hacerlo, ahora igual.
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