martes, diciembre 18, 2007

Mala señal...

... cuando el trabajo te persigue a casa.

Y es que a pesar de que me repito muchas veces que el trabajo se acaba a las 18 horas siempre pasa algo para que tenga que estar pendiente de dos o tres temas.

Si es con algún cliente agradecido, no hay problema.
Pero si se trata del cliente que lleva con nosotros desde el 99 y que aún hoy en día desoye consejos y hace lo que le da la gana... pues como que no es agradable.

La última vez, porque solo faltaba que ahora que tiene mi número de móvil estuviera dando el coñazo contínuamente.

Ains... ¿por qué no habré nacido con algo más de mala leche?

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