... las vacaciones.
Ya hace unos días que aterricé en Barcelona y el tiempo pasa volando.
Empezamos con la venida de Wendeling y sus niñas (con una hora de retraso, pero nada del otro mundo). La salida a Altafulla el día siguiente a casa de una de mis titas (que nos la prestó unos días, cinco en concreto) para preparar y estar más cerca de Port Aventura, el regalo de comunión de las niñas. Al ser primeros de agosto yo esperaba colas kilométricas, pero nada e nada. Como mucho 45 minutos el último día (sábado) en la nueva atracción (la de Furius Baco). Ahí nos lo pasamos genial (a pesar de los pequeños berrinches, más o menos contínuos, de Ithilien), y es la primera vez que no vi más que uno de los espectáculos: las niñas iban corriendo de una atracción a otra y no querían saber nada de ellos. Lo único que vimos fue en el resturante mexicano el espectáculos de bailes y Wendeling y Estel otro de China que no recuerdo. El segundo día en Port Aventura se nos unieron dos amigos (blogueros también), y la cosa fue increscendo en risas y complicidades. La comida de ese día fue no acabar: peazo costillar de cerdo que nos pusieron a Wen y a mí. Y acabamos a remojo los dos día. Es más, quemados (se me ocurrió no llevar gorra el primer día) y con ampollas en los pies (se me ocurrió llevar espardenyes el primer día y absorvieron todo el agua que había en el parque... o casi).
Luego vuelta a Barcelona, donde aprovechamos y vimos una película como la copa de un pino de buena: Ratatouille. Si no la habeís visto, ya tardaís, en serio.
Salida a Málaga, y comenzaron los problemas. De tres maletas dos se perdieron en el camino, con el agravante de que en una de ellas estaba toda mi ropa y mi medicación. Así que el primer día en Málaga fue de ir de rebajas (segunda vez para mí este año) a comprar por lo menos una muda de todo. En plena Feria de Málaga, nos fuimos a la playa de la Malagueta a ver el espectáculo pirotécnico de inicio, que fue muy espectacular y muy bonita (casi veíamos caer el fuego a 50 metros nuestro). Allí Ithilien y Estela acabaron rebozadas de arena hasta las orejas (no me gusta la arena de las playas de Málaga, es casi polvo negruzco). Montones de gentes... nos costó dios y ayuda salir de la playa al acabar los fuegos artificiales. El domingo la mami de Wendeling nos invitó al restaurante más famoso de Málaga: el Tintero, con sus subastas de platos y sus "espetás de sardinas". Jo, que ricas que estaban. A pesar de que la mar estaba muy picada nos metimos y disfrutamos un poco del fresquito del agua (Wen y yo volvimos a quemarnos un poco). Otro día fuimos a ver otra película: Locos por el surf, que tiene un planteamiento y forma de contar la hisotira muy bueno, pero que luego cojea un poco. Eso sí, las niñas se lo pasaron genial. Apareció una de las maletas, pero no la mía (asi que han sido ocho días sin medicación). Paseo por la Feria, viendo la gentada enorme que había incluso a las 14 horas, con toda la solana cayendo, y sin beber una mísera cervecita: tooooooodo era San Miguel (ecks, con lo poco que me gusta).
Y luego la despedida, que cada vez se hace más y más dura. En el aeropuerto me encontré con un ex-compañero de trabajo y estuvmos hablando antes de coger el avión de Vueling (los que nos perdieron las maletas)... ¡¡7 horas!!! Si el vuelo salía a las 21:05 al final llegué a Barcelona a las 05:30. Parece que ya a las 19 horas (antes de que comenzaran a facturar) ya sasbían que el avión de Bilbao que nos tenía que llevar a Barcelona no iba a despegar, pero en lugar de recolocar en otras compañías (Clickair tenia dos vuelos y Spanair otro más), prefirieron ahorrarselo y no comunicarlo a los pasajeros hasta las 00:30 horas, con lo que también se ahorraron los hoteles. Reflotaron un avión de Barcelona para Bilbao, recogieron el pasaje, lo dejaron en Málaga y nos trajeron a Barcelona. Las reclamaciones los saturaron tanto que se agotaron. Veremos en qué acaba. A las 9 horas trabajando ya.
Y el viernes, día horrible. Volví con la medicación el jueves noche y mi cuerpo se resintió un montón: necesité 2 gramos de paracetamol y 1 gramo de naproxeno para acabar el día (de los dolores y cansamiento que arrastraba).
Pero todo ha merecido la pena; he estado dos semanas enteras con mi niña y sus leonas y quisiera que no se restringuiera a xx días al año, sino que fuese contínuo. Propósito que espero cumplir pronto.
Ese es el resumen.
Las fotos espero subirlas esta noche.
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